Un peligroso toro de Juan Luis Fraile siembra el miedo en la noche de Coria, dejando al menos tres heridos y momentos de tensión

La localidad de Coria (Cáceres) celebró en la madrugada de hoy, jueves, la suelta del tercer toro de los Sanjuanes 2026. El toro, “Sortijillo” (nº10 y guarismo 1) de nombre y perteneciente a la ganadería de Juan Luis Fraile, fue un toro complicado y peligroso. Cierto es que el encierro transcurrió sin incidentes aparentes, con el astado completando la carrera con rapidez, limpieza y más hermanado con los bueyes que los anteriores toros soltados. Muy limpio el encierro previo a la lidia en la plaza del ejemplar de Juan Luis Fraile.

En la plaza, el toro tuvo un comportamiento incierto, midiendo siempre mucho, moviéndose de un lado a otro del coso pero sin definirse ni asentarse. Eso hizo que en el ruedo apenas nadie se atreviera a recortarle o quebrarle, y su lidia allí resultara descafeinada por la ausencia de detalles y suertes. Sin embargo, todo cambió con la salida de “Sortijillo” hacia las calles.

En el asfalto, el toro sí tuvo más interés. Pero no por la vía de la nobleza, sino por la del peligro. Muy complicado el astado en su ‘aventura’ por las calles del municipio, donde dejó hasta tres heridos de importancia, tras alcanzar a varias personas que no lograron ponerse a salvo -por la masificación de gente en las talanqueras- en las inmediaciones de la Catedral. Golpeó con violencia a un grupo de personas que quedaron con el cuerpo fuera, llegando a prender y a levantar por los aires a un hombre, que a su vez provocó la caída de varias personas más. Afortunadamente, el toro no se ensañó en el suelo con ellos, y rápidamente los heridos fueron atendidos por los servicios médicos con heridas de diversa consideración.

En líneas generales, el ejemplar de Juan Luis Fraile fue un toro que no paró apenas quieto, moviéndose mucho, buscando los callejones continuamente con arreones inesperados, sabiendo siempre lo que se dejaba atrás e incluso llegándose a volver a mitad de la calle, provocando peligrosas estampidas de gente. Se dejó ver por el casco antiguo de Coria el animal, que mantuvo la tensión y el miedo durante su larga suelta, aportando el interés que todo aficionado a los Sanjuanes espera y desea. El toro impuso respeto en las calles, hasta que finalmente, a altas horas de la madrugada, se puso fin a su lidia.

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