La corrida de Juan Pedro Domecq lidiada hoy en Las Ventas (Madrid) fue seria, fuerte y estuvo bien presentada. Había dudas acerca de si los kilos podrían afectar a los toros, pero «Rebeco» disipó todas las dudas. El quinto toro resultó ser un bravo ejemplar, encastado, con buen fondo y mucha calidad y humillación en sus embestidas. Un toro de bandera, que le tocó en suerte a un inspirado Talavante. Importante faena de Talavante, que hoy sí dejó ver -por fin- su mejor versión. La antigua. Aunque es cierto que el toro debió irse sin orejas al desolladero, Talavante brilló al natural y se mostró firme con la mano derecha, destacando una gran tanda genuflexo. La estocada, muy baja, despertó protestas a la oreja concedida. Pablo Aguado, sin opciones en el último tercio, dejó un gran toreo de capote, especialmente en el recibimiento por verónicas al sexto. Morante, abroncado en su primero, fue silenciado con el cuarto. La corrida, a excepción del gran quinto, resultó deslucida.
Se fue abroncado en su última tarde, y volvió a Madrid recibiendo una fuerte bronca en su primer toro. Abrevió Morante tras una primera tanda sin excesiva limpieza, con un toro de Juan Pedro Domecq brusco y sin humillación. Tampoco se entregó el animal en los primeros tercios. En banderillas, destacó Curro Javier con el capote, y Joao Ferreira con los palos. Bronca.
El cuarto también careció de emoción, casta y ritmo. Pero ahora sí, Morante se mostró dispuesto y voluntarioso. Por encima del animal, con muletazos templados pero sin eco en los tendidos. Falló con la espada. Silencio.
Buen y variado saludo capotero de Talavante en su recibimiento al segundo toro. El toro amagó con rajarse tras su paso por el caballo, y en el último tercio le faltó entrega y raza. Inició la faena de rodillas Talavante, en una labor sin acople ni ajuste. La disposición no fue suficiente para que la faena rompiera. Se atascó con los aceros. Silencio.
El quinto, de casi 700kg, fue un gran toro. Bravo, encastado, con humillación y buen fondo. Con él, salió por momentos la mejor versión de Talavante. Brilló al natural, con limpieza y profundidad, ligando y completando una faena que fue a más. También se mostró firme con la mano derecha. En el tramo final, destacó una gran serie genuflexo, templado y dejando logrados remates. La estocada cayó baja, pero la fuerte petición le permitió cortar una oreja.
Pablo Aguado dejó un destacado toreo por verónicas frente al tercero. Despertó una fuerte ovación el sevillano, que replicó a Morante en un emocionante duelo de quites. Morante, por verónicas, y Aguado por chicuelinas. En el último tercio, se gustó Aguado en un inicio templado y lleno de torería, pero el toro pronto se rajó y aquello fue imposible. Disposición sin recompensa. Falló con los aceros. Silencio tras aviso.
Cerró la tarde Pablo Aguado con un soberbio saludo por verónicas al sexto. Extraordinarias verónicas, y difícil torear tan despacio con el capote. No se enteró el público de la importancia de esas verónicas. Luego, en el último tercio no tuvo opción con un toro al que le faltó fuerza, y resultó imposible torearle. Lo intento sin éxito, Aguado. Falló con los aceros. Silencio.

