Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) | Feria de San Isidro 2024 | 29/05/2024
* Toros de Juan Pedro Domecq para Morante de la Puebla, Alejandro Talavante y Pablo Aguado.
Se fue abroncado en su última tarde, y volvió a Madrid recibiendo una fuerte bronca en su primer toro. Abrevió Morante tras una primera tanda sin excesiva limpieza, con un toro de Juan Pedro Domecq brusco y sin humillación. Tampoco se entregó el animal en los primeros tercios. En banderillas, destacó Curro Javier con el capote, y Joao Ferreira con los palos. Bronca.
Buen y variado saludo capotero de Talavante en su recibimiento al segundo toro. El toro amagó con rajarse tras su paso por el caballo, y en el último tercio le faltó entrega y raza. Inició la faena de rodillas Talavante, en una labor sin acople ni ajuste. La disposición no fue suficiente para que la faena rompiera. Se atascó con los aceros. Silencio.
Pablo Aguado dejó un destacado toreo por verónicas frente al tercero. Despertó una fuerte ovación el sevillano, que replicó a Morante en un emocionante duelo de quites. Morante, por verónicas, y Aguado por chicuelinas. En el último tercio, se gustó Aguado en un inicio templado y lleno de torería, pero el toro pronto se rajó y aquello fue imposible. Disposición sin recompensa. Falló con los aceros. Silencio tras aviso.
El cuarto también careció de emoción, casta y ritmo. Pero ahora sí, Morante se mostró dispuesto y voluntarioso. Por encima del animal, con muletazos templados pero sin eco en los tendidos. Falló con la espada. Silencio.
El quinto, de casi 700kg, fue un gran toro. Bravo, encastado, con humillación y buen fondo. Con él, salió por momentos la mejor versión de Talavante. Brilló al natural, con limpieza y profundidad, ligando y completando una faena que fue a más. También se mostró firme con la mano derecha. En el tramo final, destacó una gran serie genuflexo, templado y dejando logrados remates. La estocada cayó baja, pero la fuerte petición le permitió cortar una oreja.
Cerró la tarde Pablo Aguado con un soberbio saludo por verónicas al sexto. Extraordinarias verónicas, y difícil torear tan despacio con el capote. No se enteró el público de la importancia de esas verónicas. Luego, en el último tercio no tuvo opción con un toro al que le faltó fuerza, y resultó imposible torearle. Lo intento sin éxito, Aguado. Falló con los aceros. Silencio.

