ARRIBES TAURINAS

Épica y heroica tarde de Escribano en Sevilla; Borja Jiménez brilla al natural con el mejor ‘victorino’

Imagen: Pagés

La épica actuación de Manuel Escribano en el sexto ha sido la cumbre emotiva de una tarde que tuvo muchos contenidos y que no dejó a nadie indiferente. Escribano salió de la enfermería después de ser cogido en el primero de la tarde para matar al sexto y llenó de emoción la plaza por su gesta y su entrega ante un toro al que acabó cortándole las orejas. La mejor faena corrió a cargo de Borja Jiménez en el segundo de su lote, el mejor de la corrida de Victorino, al que cortó una oreja que pudieron ser dos si la espada cae en mejor sitio. Roca Rey solventó muy bien su reto personal con los toros de Victorino pero hubo un sector de la plaza que se mostró muy crítico y exigente con su actuación durante la tarde.

Manuel Escribano se fue a portagayola en el primero de la tarde y cuando toreaba a la verónica fue prendido de forma violenta y resultó herido, teniendo que pasar a la enfermería. Borja Jiménez se hizo cargo del toro y tuvo el bonito gesto de dejar su montera en la puerta de la enfermería en honor al torero herido. Vio el pitón izquierdo del toro y por ahí comenzó la faena muy firme con dos series a más en la que hubo muletazos templados y de largo trazo. Cuando toreó con la derecha sufrió un momento de apuro en un remate, perdiendo la verticalidad. Remató la faena con otros naturales profundos antes de matar de estocada algo desprendida. Esto condicionó el resultado y le impidió tocar pelo. 

Borja Jiménez toreó con soltura de capa al tercero, que embistió con recorrido. El toro cayó mal después del primer puyazo y esto le dejó algo mermado. Borja le presentó la muleta con mucha verdad por el lado izquierdo y el toro la tomó en dos series excelentes. De nuevo sonó la música y Borja le dio una gran serie también con la derecha. La última por naturales fue la cumbre de la faena y puso la plaza en pie. Mató de estocada casi entera tendida y el toro tardó en caer, quedando el premio en una oreja.

Al quinto -segundo de su lote- se fue a recibirlo a portagayola y vivió momentos de apuros al quedarse debajo el toro en su embestida. Fue medido en el caballo este ‘victorino’, que presentó gran complicación en la muleta y lo desarmó en dos ocasiones. Con todo, Borja aplicó firmeza y determinación y sacó muletazos estimables por el lado derecho. Por el izquierdo fue peor el toro. Borja fue superior en todo momento, pero no tuvo materia para redondear el triunfo. 

Roca Rey toreó bien la verónica al segundo de la tarde -el primero de su lote- y remató con muy buena media. Borja Jiménez hizo un buen quite por delantales. Roca comenzó la faena con la derecha y una parte del público le protestó la colocación. Por el izquierdo el toro presentaba más complejidad pero logró meterlo y también le robó una última serie por el pitón derecho de buena factura. Digno y por encima del animal, mató de estocada y fue silenciado. 

Roca Rey lidió al cuarto de la tarde al encontrarse Escribano aún en la enfermería. El peruano brilló en un quite por delantales y Borja hizo uso de su turno en apretadas chicuelinas. Roca Rey planteó de inicio la faena por el lado derecho, encontrándose con una embestida corta y un punto sosa que fue sobando. Al natural también le cogió el aire aprovechando el mayor recorrido del toro por ese lado. Tuvo el torero un sector de la plaza en contra que quiso desmerecer sus intentos. Pese a todo, logró dar dos series muy buenas por el lado derecho en la fase final de una faena que fue a más. 

Manuel Escribano salió de la enfermería para matar al sexto y en un gesto de torería se fue de nuevo a portagayola. El público lo agradeció con una fuerte ovación y hasta comenzó a sonar el pasodoble, que le acompañó en la larga espera frente a chiqueros. El de Gerena resolvió bien la larga cambiada y toreó con emoción a la verónica haciendo que la plaza estallara. El público pidió equivocadamente que pusiera banderillas y pudo clavar dos pares, viéndose al torero muy mermado físicamente. En la muleta el toro sacó puro temperamento Victorino y Escribano, muy firme y entregado, fue haciéndolo poco a poco en una faena de gran mérito que fue a más por la entrega del torero. Convirtió la aspereza en suavidad gracias a su técnica prodigiosa y construyó una faena importante y de enorme mérito. Mató de estocada y cortó las dos orejas en un auténtico torbellino de emociones.

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