Plaza de toros de La Maestranza de Sevilla – 7 de abril de 2024:
* Toros de Fermín Bohórquez para Lama de Góngora, Ruiz Muñoz y Calerito.
Se gustó Lama de Góngora con el capote en un templado recibimiento por verónicas al primero de la tarde. Sin embargo, en la muleta al de Fermín Bohórquez le faltó empuje y transmisión, y la faena nunca llegó a romper. Disposición y actitud del torero, que saludó una ovación tras aviso.
El segundo tuvo algo más de movilidad y prontitud, pero la misma sosería que el anterior ejemplar y se vino a menos durante el último tercio. Faena lineal de Ruiz Muñoz, que apostó todo a su personal concepto, sin ser suficiente. Mal con los aceros. Silencio tras aviso.
El tercer toro de Fermín Bohórquez fue un buen astado, encastado y de gran interés. Inició la faena Calerito de rodillas, para posteriormente alternar ambas manos en una faena intensa pero con algunos altibajos. Tuvo actitud, disposición y dejó algunos muletazos destacables, pero no fue fácil estar a la altura de las encastadas embestidas del toro. Buena estocada que le permitió cortar una oreja.
Lama de Góngora se fue a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al cuarto de la tarde. El toro de Fermín Bohórquez tuvo embestidas desiguales y su condición dificultó notablemente la ligazón en el último tercio. A pesar de ello, el torero completó una faena de menos a más, con varias tandas destacadas con la mano izquierda. Naturales de buen trazo y temple que tuvieron eco en los tendidos. Buena estocada y una oreja.
El quinto toro fue un animal complicado y deslucido, con el que Ruiz Muñoz decidió abreviar. De nuevo mal con la espada. Silencio tras aviso.
Cerró la tarde Calerito, que se gustó en un gran quite por chicuelinas y terminó protagonizando una faena que fue a más al de Fermín Bohórquez. El toro, con movilidad pero sin humillación, no fue fácil pero permitió a Calerito plantear una faena estructurada, que terminó despegando al natural. Esfuerzo y firmeza del joven torero, antes de dejar una estocada entera pero suelta y que terminó escupiendo. Un golpe de descabello y una oreja tras aviso.

