Complicada noche en Yuncos: el toro de Gerardo Ortega no completa el recorrido tras una suelta llena de dificultades

Complicada tarde y noche en la localidad de Yuncos (Toledo). La tarde no comenzó bien, puesto que, además del retraso de una hora como consecuencia del calor, un fallo en la puerta del cajón de suelta demoró durante unos minutos la suelta de «Fisguerito», el serio toro de Gerardo Ortega (nº19 y guarismo 1). Finalmente, se decidió soltar al toro por la otra puerta, saliendo al ruedo de espaldas al tendido. A pesar de ello, el toro protagonizó una explosiva salida, barriendo las tablas, y despertando los primeros aplausos como consecuencia de su seriedad y la viveza que mostró en el ruedo.

Sin embargo, nada más salir a la calle el toro se sobrepuso a una caída y se abrió hacia la primera salida nada más finalizar el tramo de talanqueras. Esa sería la tónica de su suelta, en cada calle que se abría a un lado, buscaba la salida o se frenaba al llegar a ella. No fue nada fácil, más cuando en los primeros compases de su lidia, el toreo sí regaló varios arrancadas fuertes y llenas de peligro. Como y cuando él quiso. Cada vez fue más complicado hacerlo avanzar, y hubo que tirar de chaqueta o capote para ‘estimular’ sus arrancadas. En uno de los cruces con la rotonda de la calle Real, la acumulación de gente -mucha sin conocimiento alguno- provocó que una de las arrancadas del animal acabara con una estampida, que terminó con algunas caídas y momentos de tensión.

A partir de ahí, la cosa se fue complicando notablemente. El astado, cada vez más agarrado al asfalto, sin querer romper hacia adelante y con arrancadas cada ves más cortas. Con la noche ya sobre Yuncos, y con el calor apretando desde el inicio de su suelta, el de Gerardo Ortega quiso sorprender con una última arrancada inesperada, fuerte y de mucho peligro, que terminó con varias caídas y sustos. Fue ahí cuando se decidió poner fin a la suelta, viendo la imposibilidad de que el toro completara el recorrido. En el cruce con la calle Real, se colocaron varios cajones y en uno de ellos se le enchiqueró, entre los aplausos y un sentimiento agridulce, porque hoy, sin duda, las cosas no salieron como se esperaba. 

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