El tercer encierro de las fiestas de Cuéllar, protagonizado por los toros de Rosa Rodríguez, resultó especialmente complicado y peligroso, con numerosas arrancadas hacia los caballistas durante la conducción por el campo. Varios caballos resultaron heridos y un caballista sufrió una fractura abierta en una pierna.
Los toros tuvieron dificultades para mantenerse agrupados y, cuando los caballistas conseguían reunirlos, volvían a arrancarse hacia los caballos. Finalmente, cinco toros entraron disgregados en el recorrido urbano, mientras que un sexto se desvió hacia el camino de Las Maravillas y tuvo que ser anestesiado en las inmediaciones de la carretera de Segovia.
El recorrido por las calles también estuvo marcado por la dificultad, con los toros entrando de forma escalonada hasta completar el encierro.
