Había expectación por ver el encierro de Cebada Gago en Pamplona, y la sensación posterior es de decepción. La temida fama y el largo historial de heridos en los Sanfermines del hierro gaditano hacía prever un encierro más tenso y complicado, distinto al que veremos también en los próximos días. Sin embargo, este año falló ese pronóstico y el encierro tuvo una tónica habitual a la de ayer: velocidad extrema, demasiado protagonismo de los bueyes y apenas momentos de peligro, más haya del propio de la carrera y del animal en sí mismo. Los toros de Cebada Gago salieron del corral de Santo Domingo a gran velocidad, con varios bueyes encabezando la manada, y estirándose ya mucho la manada. Sin apenas derrotes ni miradas a los lados, el único momento de tensión en el inicio del encierro fue en el giro hacia Mercaderes tras el paso por la Plaza del Ayuntamiento. Allí varios mozos fueron arrollados por un toro, que afrontó el giro muy pegado al lado izquierdo.
En la curva hacia Estafeta, de nuevo los toros apenas resbalaron ni golpearon el vallado, iniciando el inicio de la calle ya a un ritmo vertiginoso. Con un buey en cabeza dificultando el lucimiento de los corredores, los toros de Cebada Gago enfilaron este vistoso tramo con mucha nobleza -demasiada para los amantes de los encierros- y velocidad, estirándose casi en fila de uno, y haciendo muy difícil coger toro, o al menos, hacerlo durante un tiempo más considerable que un simple segundo. En el final de Estafeta e inicio de Telefónica, se vivieron algunas caídas y un joven corredor fue arrollado, y pisoteado por la manada entera. Tremenda la paliza, dado que la caída se produjo justo en la cara del toro, y en el centro de la calle, a merced del resto de los animales. En ese punto del recorrido fue donde uno de los toros corneó en el brazo a un joven que también cayó a merced de los astados.
La bajada hacia el callejón fue incluso más tranquila que la del día anterior. Sin abrirse en exceso hacia el vallado, los “cebadas” alcanzaron la plaza de toros en dos grupos, tres por delante y tres cerrando la manada junto a otro buey que quedó rezagado desde Santo Domingo. La entrada a la plaza, a pesar de algún resbalón de los toros y algunas caídas de los mozos, se desarrolló sin complicaciones y poniendo fin al encierro en un tiempo de 02:26 segundos.
La corrida, que ya descansa en los corrales de la plaza de toros, será estoqueada esta tarde por los diestros David Galván, Román y Manuel Diosleguarde.
PARTE MÉDICO
Según el parte médico, un corredor guipuzcoano de 23 años ha sufrido un puntazo en el brazo izquierdo en la zona de Telefónica y ha sido trasladado al centro hospitalario. Los otros dos heridos han sido atendido en la Plaza Toros, por una contusión con deformidad en pierna y una hemorragia no masiva por caída en brazo, que no han precisado, por el momento, traslado al centro hospitalario.
Por último, informar que los tres heridos en el encierro de ayer ya han sido dados de alta.
