La localidad de Coria (Cáceres) celebró hoy la suelta y lidia del toro reseñado por la Peña El 27, un serio ejemplar de la ganadería de San Martín. «Taurino» (nº18 y guarismo 1) protagonizó por la mañana un encierro vibrante, tomando todo el protagonismo por las calles, adelantándose a los bueyes y dificultando la carrera de los corredores con su gran ritmo. A su llegada a la plaza, el toro de San Martín ya mostró las primeras complicaciones, deteniéndose antes de entrar a los corrales, y dando varias vueltas a la plaza antes de ser enchiquerado.
Por la tarde, y con la plaza -y las calles- abarrotada hasta la bandera, el toro salió imponente al ruedo, haciéndose dueño de la misma. El toro, con sus movimientos, su manera de acortar la carrera, su viveza… transmitió miedo, respeto y casi nadie se atrevió con él. Pasaron los minutos y todo el mundo esperaba su salida las calles, que se preveía complicada, por el comportamiento que mostró desde su salida. Y no se equivocaron, su lidia por las calles fue tensa, una tensión continua hasta el final.
El toro de San Martín fue fiel a su encaste y no permitió un solo descuido, ni despiste. Le ‘gustó’ eso de caminar por los callejones, y evitó las plazas abiertas. Ello provocó que correr delante y tras él fuera una tarea llena de tensión, por la gran masificación de gente en el día de hoy, la estrechez de las calles y el peligro del toro. Recorrió casi todo el recorrido, volvió incluso a la plaza en una ocasión, y dificultando las tareas para darle muerte. Duro hasta para morir fue el de San Martín, que mantuvo el interés y dio importancia a todo el que se puso delante en su peligrosa suelta por las calles de Coria.

