Emiliano Osornio deja los mejores naturales de la feria y Julio Méndez sale por la Puerta Grande de Las Ventas en un premio excesivo por la espada

Las cosas de la vida, y de un público cada vez más analfabeto taurinamente hablando. El que mejor toreo, se fue de vacío (culpa suya también por el mal uso de la espada) y sin eco en los tendidos apenas, a pesar de dejar los mejores naturales de la feria. Emiliano Osornio cuajó una gran faena al cuarto novillo, también con buena condición, sellando una docena de naturales soberbios. Extraordinarios. Cargando la suerte y vaciando las embestidas por detrás de la cintura con tanta pureza como verdad. Sensacional. Y el público ni se enteró. Pero demostró que ahí hay Torero. Por su parte, Julio Méndez fue el que se llevó el triunfo en la tarde de su presentación, tras una importante faena al extraordinario tercero, premiado con una excesiva vuelta al ruedo. Dos orejas, también excesivas por la colocación de la espada, le permitieron salir a hombros de Las Ventas. Faena de gran firmeza también al noble sexto, pero ésta vez el acero no entró al primer intento y al segundo cayó también algo baja. Pedro Montaldo, con una actuación muy gris, fue silenciado en su lote. La novillada de Conde de Mayalde ofreció un gran juego en su conjunto, y el encierro tuvo un gran interés. 

El novillero Julio Méndez se presentó hoy en Las Ventas y lo hizo con una actuación de entrega y firmeza indiscutible frente al gran tercero. Sin poder lucirse con el capote en el recibimiento, el novillero no dudo en brindar al público, y echarse de rodillas para iniciar la faena. A pesar de dos desafortunadas volteretas del animal en el inicio de la faena, Julio Méndez supo esperarlo, templarlo y torearlo con gusto. La faena fue siempre a más, primero con la mano derecha, con el cuerpo abandonado y cuajándolo con mucha firmeza. Al natural, también logró el novillero extremeño torearlo con limpieza, largura y ligazón. Importante faena de Méndez, e importante el novillo de Conde de Mayalde, de extraordinaria condición en el último tercio (en el caballo empujó mucho en el primer puyazo, pero salió suelto en el segundo, además de no lucirse y ser mal picado). Hubo algunos remates por bajo de mucho gusto, con el novillo embistiendo con mucha humillación y entrega.

Vertical y desmallado lo toreó el final de faena, en una notable última tanda con la mano derecha. Final por bernadinas cambiando la dirección del toro, muy ajustadas, que volvieron a poner a los tendidos en pie. La estocada cayó algo baja, pero el palco, en otro fallo garrafal, concedió las dos orejas. Puerta Grande para Julio Méndez, y vuelta al ruedo, con algunas protestas (al igual que el doble trofeo del novillero), para el novillo. Vaya feria del palco venteño.

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