Rotundo, incuestionable y de muchísimo peso e importancia. Así ha sido el triunfo del novillero Álvaro Serrano, que le ha permitido salir por la Puerta Grande de Las Ventas (Madrid), tras cortar dos orejas -que pudieron ser 3 o 4- a una gran novillada de Montealto. Tras su reveladora tarde del pasado 1 de mayo, en la que la espada le privó de un triunfo también de peso, Álvaro Serrano ha confirmado que aquello no fue casualidad, y que aquí hay Torero. De los de verdad. De los que saben torear. Madrid tiene Torero, y su futuro se augura prometedor. Y ello gracias también al triunfo de otro ganadero, también de la tierra, como es Agustín Montes y el hierro de Montealto, que lidiaron una novillada muy brava, completo y de un gran interés. Una tarde, sin duda, para el recuerdo y que ha puesto el listón muy alto en la Feria de San Isidro.
Álvaro Serrano volvió a Madrid a no dejarse nada. Gran tarde del novillero madrileño, por encima de su lote, reafirmando sus buenas formas y sus ganas de ser torero que ya mostró el pasado 1 de mayo. No fue fácil su primero novillo, tercero de la tarde, encastado y con mucho que torear. Muy firme y asentado estuvo Serrano consiguiendo ligar muletazos de mano baja y trazo largo y poderoso. Le molestó mucho el viento, que no fue impedimento para dejar una importante faena. Tras una gran estocada, paseó la primera oreja.
De mucha más importancia fue la labor al sexto, también la embestida del novillo, con más profundidad y clase. Lo inició por bonitos ayudados por alto antes de cuajarlo por ambos pitones con grandes tandas que llegaron mucho a los tendidos. Volvió a rugir Madrid. Rotunda tarde y gran dimensión, de torero cuajado. Tras otra gran estocada, y un golpe de descabello, paseó con mucha fuerza otra oreja.
Tomás Bastos y Martín Morilla fueron silenciados en sus labores. Un mundo entre ambos y el triunfador.

