Domingo de Resurrección en Sevilla. Primera corrida de la nueva era de Lances de Futuro al frente de La Maestranza. Una tarde en la que Morante de la Puebla cortó dos orejas y Roca Rey y David de Miranda pasearon un trofeo de una corrida de Garcigrande en la que destacaron tres toros. Un festejo que tuvo como espectador al rey emérito Juan Carlos I, al que los tres diestros brindaron su primer toro.
Arrancó la corrida del Domingo de Resurrección en La Maestranza de Sevilla con el cartel de “No Hay Billetes” en las taquillas, su Majestad el Rey Emérito Don Juan Carlos I en la plaza, los acordes del himno de España y un emotivo minuto de silencio por los toreros fallecidos en estos meses. Fortísima ovación a Morante de la Puebla, como gran protagonista de la tarde en la tarde de su vuelta a los ruedos. Saludó en el tercio con la plaza puesta en pie.
El primer toro de Garcigrande no permitió lucirse con el capote a Morante, resultando pegajoso y mostrando poca fuerza desde esos primeros compases. Brindó al Rey Emérito Don Juan Carlos I. Muy justo llegó al último tercio, donde Morante tan solo pudo dejar un templado inicio en el tercio. Abrevió ante las nulas opciones del toro, sin fondo y completamente venido abajo. Estocada. Silencio.
Morante volvió como se fue: toreando como los demás sueñan y solo él sabe y puede hacerlo. Con este toro si pudo disfrutar toreando con el capote, y le recetó un puñado de verónicas templadas y asentado, de gran belleza y mérito. Incluso un lance con el toro completamente parado. La media fue sensacional. En el quite, otro ramillete de verónicas sensacionales, cuajando al toro y con otra buena media. El inicio de faena fue extraordinario, andando al toro con una torería y un valor fuera de lo normal. Y pasándoselo muy cerca. Más allá del tercio, lo cuajó a placer con la mano derecha, con empaque, temple y mucha firmeza. Sin enganchones. Embarcando la embestida del toro, y vaciándola por detrás de la cadera. Varias tandas de derechazos de mucha exigencia para el toro, con eco en los tendidos y algunos remates y desplantes llenos de torería precedieron a una última tanda con la mano izquierda. El toro, ya más venido a menos y parado, no le permitió lucirse como buscaba con la mano izquierda, pero le robó un par de naturales con esfuerzo. Gran estocada. Dos orejas.
El segundo toro fue un animal con buena condición, mucha nobleza y calidad. Lo toreó muy despacio con el capote Roca Rey, en un largo recibo por verónicas rematado por chicuelinas. Gran quite de David de Miranda por saltilleras, muy ajustado y con valor. Replicó por chicuelinas el diestro peruano. Brindis al Rey Emérito Don Juan Carlos I, e inició de rodillas en el tercio con gran mérito. Largo el inicio, con varios cambiados por la espalda, que metieron al público en la faena. Continuó toreando con la mano derecha, y el toro embistió con mucha calidad, ritmo y nobleza. Al natural, el toro mostró también buena condición, pero la labor de Roca Rey no terminaba de conectar con los tendidos. Acortó terrenos en busca de un arrimón que sirviera para que aquello rompiera. Final por bernadinas. Pinchazo y estocada. Ovación con saludos.
Una oreja con petición de la segunda cortó Roca Rey al quinto toro de la tarde, un ejemplar que terminó yendo de menos a más en la muleta del torero peruano, como la propia faena. Tras un inicio con algunos altibajos y sin acabar aquello de romper, ni de acoplarse el torero, Roca Rey fue asentándose y terminó cuajando al toro con series firmes y de muletazos largos y de poder, especialmente con la mano derecha. Sonó la música y el público terminó conectando con la faena, que fue yendo a más, en una labor muy firme de Roca Rey. Estocada entera aunque algo tendida. Oreja con petición de la segunda.
El tercer toro de Garcigrande resulta manso desde su salida, desluciendo toda su lidia. En el último tercio, el toro se mostró completamente rajado e hizo imposible el lucimiento de David de Miranda. Abrevió sin posibilidad alguna de triunfo. No acertó con los aceros. Silencio.
El sexto toro fue devuelto tras partirse un pitón en el tercio de varas. En su lugar se lidió otro toro de la misma ganadería. En el inicio de faena al sexto toro, el sobrero le propinó una fortísima voltereta a David de Miranda, que quiso comenzar con un cambiado por la espalda en los medios. El toro fue directo hacia él, completamente recto y la voltereta fue muy fuerte. Le buscó el toro en el suelo, pero aparentemente no le hirió. Se vino abajo el toro tras el percance, y muy parado, obligó al torero a ponerlo todo él. Valor y quietud de David de Miranda, que le sacó a base de esfuerzo lo poco que tuvo el toro. Mérito tuvo a pesar del poco lucimiento del astado. Estocada entera aunque contraria. Oreja.
