Que el toreo es un mundo tremendamente complicado y duro es algo sabido por todos los profesionales y aficionados. Y que llegar a ser figura del toreo es casi un milagro, como dice aquel lema de la Venta del Batán, es algo real como la vida misma. Todo esto lo tiene muy interiorizado el novillero maño Iker Fernández «El Mene», que tras terminar el año 2025 en lo más alto del escalafón novilleril, se encuentra en una situación de abandono incomprensible por parte del entramado empresarial taurino. Tan solo un paseíllo, en un festival en Ciudad Rodrigo (Salamanca), ha trenzado El Mene en lo que llevamos de temporada de 2026, y lo peor de todo es que no hay más fechas en el horizonte: ni Valencia, ni Sevilla, ni Madrid… plazas en las que toreó y cuajó serias actuaciones, pero que han hecho el vacío a un novillero que reclama una alternativa que le permita seguir luchando por su sueño: ser figura del toreo. De torear en todas las grandes ferias, a no torear en ninguna… la injusticia de los despachos. La dureza del toreo. Habrá que esperar para vislumbrar si las ferias del verano suponen alguna nueva oportunidad para el joven espada maño, al que también esperan en su tierra.

