La localidad de Ciudad Rodrigo (Salamanca) ha celebrado esta mañana el tercer encierro del Carnaval del Toro 2026, con seis toros de la ganadería de Fermín Bohórquez. Los seis toros de Fermín Bohórquez (se cambió el número 51 por el 74) protagonizaron una carrera larga y complicada, que terminó con varios toros rezagados en el final del recorrido. El encierro tuvo dos partes diferenciadas: una primera en la Avenida de Foxá en la que la manada corrió estirada, y con los toros dejándose ver sin ofrecer demasiadas complicaciones, ni realizar derrotes a los corredores; y una segunda, que comenzó en torno al Árbol Gordo, en la subida al Registro, en la que ya varios toros quedaron por detrás, llegando uno de ellos a detenerse rematando y embistiendo contra el vallado.
Ya en el Registro, con la primera parte de la manada enfilando la calle Madrid con rapidez aunque algo disgregados, los últimos dos toros se entretuvieron también, acudiendo a algunos cites, rematando en las talanqueras y alargando el final del encierro. De hecho, mientras uno se detenía en la calle Madrid, el otro hacía lo mismo en el inicio de la bóveda, amenazando con volverse en varias ocasiones. Finalmente, gracias a la ayuda de los pastores y de los propios corredores, fueron guiando con mucho valor y destacadas carreras a los animales hasta la plaza. Allí, con algún toro también disperso y suelto por el ruedo, se puso fin al encierro sin a priori tener que lamentar percances de gravedad.
Tras el encierro matinal se dieron suelta en la capea hasta tres ejemplares. El primer animal tuvo un fondo de nobleza que permitió disfrutar de grandes quiebros y recortes, teniendo prontitud y calidad. En la muleta le costó más humillar y no le sobraron las fuerzas ni el recorrido. El segundo toro, que tuvo una buena salida y un gran recibimiento por parte de un mozo, tuvo sus teclas pero resultó más reservón e incierto. Tampoco fue el toro idóneo para los maletillas. El tercero en salir fue un toro muy interesante, con una explosiva salida, barbeando las tablas constantemente con mucho peligro y buena condición, con fondo, transmisión y nobleza. Con él se vieron también muy buenos detalles a cuerpo limpio, y también permitió disfrutar a los maletillas, aunque éstos continuaron con su habitual y desafortunada desorganización entre ellos. Finalmente, se volvió a dar suelta al primero de los astados, ofreciendo buena condición juego de nuevo.
El desencierro matinal, con el que se cerró la mañana, contó con dos toros, y uno de ellos se quedó rezagado nada más salir de la plaza. Ya en la calle Madrid, se volvió el toro, causando momentos de peligro y rematando en las talanqueras. También se detuvo en el Registro, amenazando a los mozos que se subieron al vallado, y acudiendo a algunos cites en el asfalto. Tras su salida del Registro, se vivió el momento de mayor tensión. Varios corredores cayeron, y el toro terminó cayendo encima de ellos. Afortunadamente, todo pareció quedar en el gran susto, por la rápida actuación del director de lidia y también del resto de los corredores. El toro continuó tras levantarse su camino hacia Los Pinos, y allí se pudieron ver algunos quiebros con el animal derrochando nobleza, aunque ya más desfondado. Entretenido y emocionante también el desencierro matinal con los de Fermín Bohórquez.
