El alcalde del municipio, Marco Iglesias Ciudad, confirmó y lamentó el fallecimiento horas después del terrible percance: «Como sabéis por los medios de comunicación, tristemente ha fallecido un paisano nuestro, muy querido, en la capea nocturna. Le mandamos un abrazo a su familia y amigos y les acompañamos en su dolor. A las 11 h, justo antes del Toro del Antruejo, guardaremos en la zona de los Pinos un minuto de silencio. DEP«.
Al día siguiente, el sábado de Carnaval, se guardó un emotivo minuto de silencio en la zona de Los Pinos, con toda la corporación municipal y el alcalde al frente, antes de la suelta del Toro del Antruejo. También en la jornada vespertina, tras romperse el paseíllo en el festival taurino, se guardó otro minuto de silencio en la Plaza Mayor. Por parte de los toreros, Diego Urdiales brindó al cielo y Pablo Aguado brindó a Enrique Crespo, quien tuvo que atender al hombre fallecido, al frente del equipo médico.
Precisamente Enrique Crespo ha relatado en La Gaceta de Salamanca lo ocurrido, mostrando una gran tristeza por el trágico fallecimiento y enviamos todo su apoyo y ánimo a los familiares. Crespo cuenta que nada pudo hacerse por salvar su vida, «llegó agónico, fue imposible hacer nada», y el fallecimiento se confirmó a los pocos minutos. Explica que el hombre sufrió «una cornada en el centro del tórax que le había alcanzado el corazón y el pulmón», provocándole en el acto daños «incompatibles con la vida».
40 años del último fallecimiento
La muerte de este vecino de Ciudad Rodrigo no ha sido la única registrada en un festejo taurino en el Carnaval del Toro. Hace 40 años, un hombre, natural de Matilla de los Caños, falleció el día 11 de febrero de 1986, el martes de Carnaval, a los 28 años, tras ser mortalmente corneado por un toro de la ganadería de los Hermanos Ramajo, de Villoria. Según recuerda La Gaceta de Salamanca, el joven intentó subir a la talanquera para ponerse a salvo, cuando resbaló y cayó al suelo. Aunque intentó levantarse, el animal se ensañó con él, embistiéndole de manera violenta y en repetidas ocasiones, «produciéndole la muerte prácticamente instantánea, incluso impactándole en la cavidad bucal». Cuentan que el cuerpo del joven fue trasladado a la enfermería de la plaza, donde el equipo del doctor Antonio Crespo Neches, nada pudo hacer para salvarle la vida.