Peligroso encierro de Torrealta en Valdemorillo, con varios toros rezagados y varios momentos de tensión

Imagen: Ayto Valdemorillo

La localidad de Valdemorillo (Madrid) celebró esta mañana el tercer y último encierro de sus fiestas patronales en honor a San Blas 2026. Los toros de la ganadería de Torrealta protagonizaron una carrera peligrosa y emocionante, provocando algunos momentos de tensión y varios sustos. Desde el inicio de la carrera, la manada se disgregó e incluso se llegó a romper en varios grupos: los bueyes por delante junto con dos toros, otros dos a escasos metros y muy por detrás, completamente rezagados, los dos últimos que demoraron su salida de los corrales, y completaron el recorrido en solitario (juntos). Todo ello añadió un punto de dificultad a la carrera, pero también de emoción, vistosidad e importancia. Emocionante este último encierro, que dejó algunos sustos en la recta previa a la bajada hacia la plaza de toros, con varios corredores a punto de ser atropellados y embestidos por los animales. Algunos libraron el percance echándose al suelo, otros simplemente fueron protagonistas de auténticos milagros, el capotillo de San Blas. Vibrante carrera, que concluyó con los seis toros siendo enchiquerados en los corrales de la plaza de toros sin demasiadas complicaciones una vez alcanzaron el ruedo.

Tras esa primera carrera fue el turno del toro de capea, que también desde el principio estuvo a punto de herir a un hombre que llamó su atención y provocó que se diera la vuelta, tratándole de embestir y llegando a ponerle el pitón en la axila, sin mayores consecuencias, puesto que el hombre logró huir rápidamente. El toro continuó la carrera, alcanzando de nuevo a los bueyes e incluso tomando la delantera. Tras alcanzar la plaza de toros, el astado volvió a salir, y a la altura de la recta principal del recorrido, un joven estuvo a punto de ser embestido por el animal tras no lograr ponerse a salvo en el vallado. Pocos instantes después, el toro de capea volvió de nuevo en dirección a la plaza de toros, sorprendiendo al final de la recta, revolviéndose, y amagando con volverse hacia atrás. Hubo que jugarse el tipo para guiarlo hasta la plaza y se vivieron momentos de peligro y emoción. 

Tras esta segunda carrera, llegó el ansiado momento: el I Toro de Cajón. La nieve en la carretera amenazó su suelta, porque el camión que lo embarcó se vio afectado por ella, pero finalmente logró llegar a Valdemorillo; eso sí, obligando a la organización a embarcarlo en el cajón en el mismo ruedo de la plaza de toros. Tras un largo rato, y con el cajón ya colocado al inicio del recorrido urbano, el toro de Astolfi, serio y hondo, salió con mucha rapidez y viveza del cajón, acudiendo a los primeros cites y enfilando el recorrido con gran rapidez. Así llegó a la plaza de toros, donde ya algún joven trató de recortarlo tras una rápida carrera por las calles. Fue enchiquerado rápidamente, dando paso a la tradicional y posterior suelta de reses.

La capea contó con la suelta de dos astados, de dispar y complicado juego, que pusieron en algún aprieto a algunos recortadores pero también permitieron ver algunos recortes y quiebros meritorios (en la muleta el lucimiento fue aún más complicado, resultando incluso orientados); y el toro de Astolfi, que protagonizó una salida con fuerza, pero que luego tampoco acabó de romper en el ruedo. El animal, que no estuvo sobrado de fuerzas y resultó algo soso, tuvo un fondo de nobleza que, con sus teclas, permitió ver algún recorte de mucha importancia. Mañana muy fría y entretenida en el cierre de las fiestas de Valdemorillo.

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