San Blas y Yuncos (Toledo) es una cita ineludible en el inicio de cada año taurino. Ni un alfiler cabía en la calle Real cuando “Sembrador”, el espectacular toro de Samuel Flores, volvía de su travesía por el municipio toledano. Cada año, más gente, más expectación, y más afición. A las 16:04 minutos de la tarde se levantaba el cajón y “Sembrador” enfilaba la calle Real con mucha fuerza y determinación. En el segundo giro, frente al primer descampado, el animal se abrió hacia el lado derecho, dando más de un susto y provocando las primeras complicaciones de la carrera. Desde el principio el de Samuel Flores mostró una condición un tanto compleja, pero sin detenerse demasiado en los primeros minutos de suelta. Al cruce de la calle Real, hacia el otro lado del municipio, la suelta cambió por completo. El toro, en cada bocacalle, se detuvo, frenando la carrera de los maromeros. Paciencia, tiempo… y valentía hizo falta para ir tirando de él.Salvo alguna embestida a alguna señal o pared, sin consecuencias mayores, el astado tampoco ofreció muchas complicaciones hacia atrás, casi sin querer volverse en ningún momento, más allá de alguna mirada puntual.
Todo el mundo esperaba que en la bajada apretara, añadiendo un punto de emoción a la carrera, pero los primeros metros tras el paso por las escuelas los hizo andando, muy parado. Fue a mitad de la calle cuando apretó y sí enfilo varias decenas de metros a buen ritmo. Un último esfuerzo, que se apagó pronto, ya que en el giro hacia la calle Real, el toro ya completó los últimos metros muy parado y ya venido a menos. Se le cantó, aplaudió y agradeció durante minutos bajo una calle repleta de aficionados y vecinos. Y rozando la hora de suelta, “Sembrador” entraba de vuelta al cajón, poniendo fin a la suelta. Otra exitosa suelta por San Blas que hizo estallar la alegría y la euforia.
Tras concluir la primera suelta, fue el turno de la vaca de Arriazu, con once años de edad, en recorrido cerrado. No tuvo mala condición la vaca que permitió ver algunos quiebros y rodadas, siempre con la exigencia y el carácter de esta ganadería. Además, aunque dio un susto haciendo hilo a varios jóvenes, no hubo que lamentar heridas de importancia, tampoco durante la suelta del toro.
