El Pleno del Congreso debatirá y votará hoy la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la derogación de la Ley 18/2013, de 12 de noviembre, para la regulación de la Tauromaquia como patrimonio cultural, también conocida como ILP de Censura de la Tauromaquia. Esta ILP no persigue ampliar la libertad de las comunidades autónomas, sino abrir la puerta a que los poderes públicos tengan la facultad de prohibir expresiones culturales en función de criterios ideológicos. Tal y como explicó Victorino Martín, presidente de la FTL: “Los promotores de esta ILP pretenden sembrar la semilla de la cizaña y la división en cada territorio”.
En el Pleno, los distintos grupos parlamentarios han mostrado sus posturas acerca de la iniciativa antitaurina. VOX, al igual que el PP y UPN, han rechazado este atentado contra la libertad promovido por el colectivo antitaurino. Su diputada Pepa Millán fue la encargada de expresar y defender la postura de su partido: «Esta iniciativa sienta un peligroso precedente: el de permitir que una clase política coyuntural decida qué es o no cultura, y por tanto, qué somos o no como nación. No voy a relatarles el impacto que esta iniciativa tendría en la economía y en el ecosistema porque la tauromaquia debe ser reivindicada aunque no generase ni un solo puesto de trabajo y aunque no se extinguiera el toro. Defender la tauromaquia es defender la pluralidad frente a un globalismo que busca homogeneizar costumbres, valores y sensibilidades para diluirnos renunciando a lo que nos define».
En un contundente discurso en favor de la tauromaquia, VOX ha criticado a aquellos que «piden respeto para sus manifestaciones culturales, pero no dudan en arremeter contra una de las más antiguas y universales de nuestro acervo común: la tauromaquia». Concluyó con un mensaje tajante: «Ya intentaron prohibir los toros Alfonso X en las Partidas, Felipe V, Carlos III durante el auge del toreo a pie, e incluso la Segunda República en el siglo XX. Pero ninguno lo logró, ni lo harán ustedes. La historia nos demuestra que ni reyes, ni papas, ni gobiernos han podido erradicar la tauromaquia, ni despojarla de su identidad cultural. Las corridas han sido espacios de encuentro entre iguales. Por eso, las élites han intentado acabar con ellas: porque no pertenecen a ningún partido ni movimiento, sino que pertenecen al pueblo».
