Tras sufrir una dramática cogida en el inicio de faena al primer toro de la tarde, Emilio de Justo pasó a la enfermería llevado en volandas y prácticamente inconsciente. Tras correrse turno hasta el sexto toro, y haciendo un esfuerzo sobrehumano y heroico, de Justo salió de la enfermería poniendo a la plaza en pie, como haría también por verónicas en el recibo capotero tras una larga de rodillas. Con el público totalmente con él, de Justo inició la faena en los medios, sin ayuda durante toda la faena. Entregado. Roto. Queriendo cuajar al manso de Victoriano que respondió con brusquedad a cada enganchón, y resultó complicado a pesar de su movilidad. La faena no fue una labor rotunda, ni redondeada. Pero tuvo mucho mérito, aguantando parones, e improvisando molinetes y pases de pecho con importancia. Hubo también algunos muletazos limpios y de mucha entrega, basando su faena en la mano derecha y dejando algunos naturales a pies juntos en el tramo final. La estocada se fue baja, y no precisamente poco. Dos orejas, la segunda excesiva tras semejante estocada. Puerta grande con polémica.
