Bajo una calurosa mañana, el primer toro, de la ganadería de Sancho Dávila, ofreció un gran espectáculo, permitiendo recortes, quiebros y arrancadas a los caballos. Dos valientes incluso lo torearon con la muleta en el campo.
El segundo astado, de El Freixo (hierro de Julián López, El Juli), donado por la peña Inkandescentes y con la colaboración de vecinos y empresas, también brindó emociones. Los recortadores lucieron diferentes suertes, deleitando al público con su arte. Finalmente, pudieron volver a encerrarle en la plaza de toros, permitiendo a los corredores realizar otra carrera hacia el pueblo.

