Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) – Feria de San Isidro 2025:
* Toros de El Parralejo para Miguel Ángel Perera, Fernando Adrián y Tomás Rufo.
El primer toro de El Parralejo fue un toro con la fuerza y la casta muy justa. La nobleza que se le atisbó no fue suficiente para plantear una faena de posibilidades. Voluntarioso Fernando Adrián en el quite. Miguel Ángel Perera poco o nada pudo hacer, más que justificarse y tratar de sacarle le poco que tenía el toro. Estocada. Silencio.
Entonado y jaleado fue el recibimiento con el capote de Fernando Adrián -por faroles de rodillas y verónicas- al segundo toro, que tuvo algo más de fuerza y mejor condición que el abreplaza, pero también estuvo justo y tuvo el defecto de perder las manos, incluso en el final de faena llegó a caerse del todo. Fernando Adrián completó una faena con altibajos, logrando los muletazos más destacables y reunidos con la mano derecha. Al natural, aquello no tuvo continuidad y tampoco terminó de haber entendimiento entre toro y torero en algunos instantes. Estocada casi entera tendida. Ovación con saludos.
Al tercer toro le costó mucho embestir hacia adelante, y no fue un toro fácil de mitad de muletazo en adelante. A Tomás Rufo se le vio incómodo, sin lograr limpiar los muletazos, a pesar de la disposición y la actitud del toledano. Tan solo el inicio a pies juntos tuvo cierto eco en los tendidos. No acertó con la espada. Silencio.
El cuarto toro mantuvo la misma dinámica que el resto del encierro: se movió, embistió con nobleza pero le faltó más raza y transmisión. Miguel Ángel Perera, sin terminar de asentarse, no encontró el lucimiento con el animal. Perdiéndole los pasos continuamente, sin acabar de someter al animal… tarde gris de Perera. Estocada entera pero caída. Silencio.
El quinto fue un toro con nobleza, pero con la fuerza justa y embestidas rebrincadas que dificultaron el lucimiento. Se echó con él de rodillas Fernando Adrián, para iniciar la faena, pero aquello salió atropellado y sin limpieza. Como el resto de la faena, que pecó de vulgaridad, aceleramiento y falta de acople. Estocada desprendida. Silencio.
Menos mal que el presidente puso orden y cordura tras la muerte del sexto toro. Unos tendidos desquiciados y desesperados por forzar un triunfo pidieron la oreja a Tomás Rufo, tras una faena jaleada en exceso. Buen toro el sexto de El Parralejo, que embistió con nobleza en los capotes y tuvo codicia y clase en la muleta. Atropellado fue el inicio de rodillas, incluyendo un desarme, antes de comenzar a torear con la mano derecha. Disposición de Rufo, que alternó muletazos encajado y con gran firmeza, con otros más desajustado y sin tanta profundidad. Precisamente al natural, donde hace pocos días brilló el toledano, hoy no encontró tanto lucimiento. En el final, con la mano derecha, dejó algunos remates notables. Media estocada tendida que escupió al toro, y estocada. Ovación con saludos tras petición.

