No salió la apuesta como se esperaba, pero tampoco acabó aquello en un fracaso tan estrepitoso como el que dibujan algunos. La encerrona de Marco Pérez en Las Ventas no ha podido ser un fracaso, primero, porque llenó la plaza hace ya varias semanas. Él solo. Y segundo, porque fue el juego de los astados, y no una supuesta falta de preparación o de capacidades, el que privó del triunfo al joven salmantino. Siempre hay cosas que mejorar, y más a su edad, pero el futuro que tiene por delante sigue ilusionando, y sorprendiendo. Porque sus capacidades están al alcance de muy pocos, por mucho que hoy solo se vieran destellos. Finalmente, la encerrona quedó en cuatro silencios, una ovación y una generosa vuelta al ruedo. Además, Marco Pérez se tuvo que sobreponer a dos fuertes cogidas frente al quinto, el novillo de más posibilidades. Las imágenes hablan por sí solas.
A continuación, adjuntamos imágenes de los dos percances sufridos:




Por último, adjuntamos un vídeo de los citados percances:
