Así te hemos contado la corrida del Puerto de San Lorenzo en Las Ventas

Imagen: Plaza 1

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) – Feria de San Isidro 2025:

* Toros de El Puerto de San Lorenzo, La Ventana del Puerto y Victoriano del Río para Jose Mari Manzanares, Fernando Adrián y Pablo Aguado.

El primer toro de la tarde fue un toro manso, soso y deslucido de El Puerto de San Lorenzo. Un toro manso tan noble como falto de raza y transmisión. Manzanares, despegado y sin acoplarse al toro, dejó una faena sin pasajes destacables. Estocada recibiendo. Silencio.

Fernando Adrián se mostró voluntarioso con el capote, toreando de salida al segundo. El toro, que tampoco hizo una buena pelea en el caballo, no terminó de permitir el lucimiento de Pablo Aguado en el quite. La media, eso sí, fue muy templada. Inició la faena por estatuarios, ligando los muletazos y con el toro mostrando cierta codicia. Pero todo quedó en eso. Ya en la segunda tanda, el toro evidenció la falta de fondo y de casta, y se vino abajo. Nada pudo hacer Fernando Adrián, que terminó abreviando. Mal con los aceros. Silencio.

Pablo Aguado intentó lucirse con el capote, sin demasiado éxito. El tercero de Victoriano del Río tuvo más movilidad y nobleza que los anteriores, pero sus embestidas resultaron descompuestas y rebrincadas. Le costó mucho a Aguado limpiar los muletazos, y el trasteo no cogió vuelo. Se le protestó la tardanza en ir a por la espada. Mal con los aceros. Silencio tras aviso.

El cuarto toro tampoco remontó la tarde. Y Manzanares, mucho menos. Faena sin contenido del torero alicantino, que volvió a meter bien la mano al primer intento. Silencio.

El quinto toro fue un gran toro. Probablemente, será uno de los mejores de la feria. Cumplidor en el caballo, el de Victoriano del Río fue un derroche de casta, bravura y entrega. Destacó el extraordinario pitón derecho, por el que embistió con mucha codicia y queriéndose comer siempre la muleta. Buena condición tuvo también por el pitón izquierdo, con mejores inicios que finales. Importante fue la faena de Fernando Adrián, que se echó de rodillas y estuvo a punto de ser atropellado por el animal. Resolvió bien el momento de apuro, y comenzó a hilar un par de tandas de derechazos de mano bajo, con mucho poder y sometimiento. Faena a más, con el único altibajo del toreo al natural donde la faena no cogió tanto vuelo. A pesar de ello, le robó algunos muletazos largos, profundos y lucidos. Final por bernadinas y un gran cierre con varios remates sensacionales. Varios pinchazos, casi media estocada y varios golpes de descabello. Vuelta al ruedo tras aviso. Gran ovación al toro, al que se le llegó a pedir la vuelta al ruedo.

El sexto tuvo la misma tónica que el resto de la corrida, a excepción del extraordinario quinto, y aquello fue imposible. Sin toro no hay importancia, ni triunfo posible. Faena sin lucimiento de Pablo Aguado. Silencio. 

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