Primer impacto de la Feria de San Isidro 2025: Víctor Hernández volvió a mostrar una buena imagen, pisando terrenos muy comprometidos y sobresaliendo al natural en una meritoria e importante faena con un toro de El Pilar tremendamente complicado y orientado. Cortó una merecida oreja que le sirve para pedir sitio en las grandes ferias. El sexto, y la espada, le privaron de ‘luchar’ por la puerta grande. David Galván dio dos generosas vueltas al ruedo tras peticiones minoritarios y detalles en ambas faenas; mientras que Diego Urdiales se fue de vacío. Muy deslucida y decepcionante la corrida de El Pilar.
Arrancó el paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid) con 3/4 de entrada en los tendidos, y con un viento que amenaza con ser el gran enemigo de la tarde. El primer toro de la tarde fue un querer y no poder: inválido y sin fuerza, fue mantenido en el ruedo y no permitió el triunfo de Diego Urdiales. El toro se desplomó en el primer muletazo y las protestas fueron creciendo. Abrevió. Mal con los aceros… Silencio.
David Galván recibió al segundo toro con unas templadas verónicas en el tercio. Víctor Hernández sorprendió con un ajustado y arriesgado quite por saltilleras. No hubo réplica de Galván. Brindó al público, y quiso torearlo templado desde el inicio. Por bajo. Con suavidad. Gustándose en los pases de pecho. El de El Pilar tuvo más movilidad y vida que el primero, pero sus embestidas tampoco tuvieron orden ni uniformidad. Mejores los inicios que los finales. La faena de Galván navegó entre altibajos, sobresaliendo al natural con muletazos largos y templados. Otros menos limpios. No fue una obra rotunda, ni redondeada, a pesar de detalles de calidad, también con la diestra (toreando ligado siempre). Final en los terrenos del toro, y cierre por manoletinas. Estocada. Vuelta al ruedo tras dos avisos, muy generosa, tras una petición incomprensible.
El tercer toro fue un toro con malas ideas, complicado y con mucho peligro. Llegó al último tercio orientado, y fue una difícil papeleta para Víctor Hernández. Desde el inicio mostró una gran firmeza, robándole algunos muletazos de poder con la mano derecha. Cambió de mano, y al natural, llegaron los mejores momentos. A excepción de varios desarmes, por la compleja condición del toro que estuvo muy orientado, Hernández dio una gran dimensión, tragando mucho, exponiendo y jugándose el tipo. Mucho mérito tuvo ese final de faena al natural, con el toro buscando echarle mano en cada muletazo. Estocada casi entera en buen sitio. Oreja.
El cuarto toro fue un toro que no se empleó en los primeros tercios, poniendo en complicaciones a los banderilleros y resultando brusco y deslucido en la muleta. Inédito de nuevo Urdiales. Estocada. Silencio.
El quinto toro de El Pilar fue devuelto tras resultar inválido. Salió en su lugar un sobrero de Castillejo de Huebra, que no estuvo tampoco sobrado de fuerzas ni de raza, pero que tuvo mucha nobleza por ambos pitones. Le costó acoplarse a David Galván, demasiado pintoresco en las primeras series. Tardó en exigirle al toro, y cuando lo hizo, ya era el final de faena. El final tuvo más eco, pero más superficial que realista. Hubo algún derechazo logrado, así como un par de naturales sueltos de buen trazo, pero la faena no tuvo rotundidad ni transmisión. Estocada. Vuelta al ruedo, de nuevo generosa, tras una minoritaria petición.
El sexto fue devuelto por inválido, y en su lugar salió el segundo sobrero, con el hierro de Villamarta. Le costó romper de salida tras emplazarse en los medios, pero terminó haciéndolo y mostrando viveza y movilidad en los primeros tercios. Sin sobresalir en el caballo, llegó al último tercios con un comportamiento incierto y costoso. No fue fácil y tampoco terminó nunca de humillar. Se jugó de nuevo el tipo Víctor Hernández, que inició por estatuarios y cerró por unas arriesgadas bernadinas. La faena no tuvo excesivo eco, pero sí mérito, esfuerzo y una disposición intachable. Importante tarde la suya. Se atascó con la espada y fue silenciado.
