La corrida de Palha lidiada hoy el Domingo de Resurrección en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid) tuvo interés, exigencia y mucho que torear. Brava y cumplidora en el caballo, la corrida destacó por su seriedad y buena presentación. Pero la terna no supo estar a su altura, desaprovechando algunos toros con opciones y posibilidades. El más destacado fue Juan Leal, que sufrió un gran susto y un escalofriante percance al entrar a matar al quinto toro. Dio una vuelta al ruedo tras petición. Rafaelillo y Francisco de Manuel no tuvieron su mejor día, y se mostraron desdibujados y por debajo de sus lotes.
Se guardó un minuto de silencio tras el paseíllo en memoria y recuerdo de Mario Vargas Llosa. El primer toro de Palha, que estuvo bien presentado y tuvo una gran seriedad, no terminó de pasar en el capote pero se movió con cierta alegría. Recibió tres puyazos en mal sitio y sin ninguna efectividad. Muy bien con la brega Raúl Ruiz, que enseñó al toro y le hizo romper más. Desdibujado y acelerado se mostró Rafaelillo, en un trasteo sin ninguna rotundidad ni mando. Tuvo movilidad, clase y casta el toro de Palha, que tuvo tela que torear por ambos pitones. Se fue con las dos orejas al desolladero. Estocada entera algo caída. Efectivo con el descabello. Pitos y palmas para el toro en el arrastre.
No fue la tarde de Rafaelillo. Mala versión del diestro murciano con un toro bajo de impecables hechuras. Apuntó alto el de Palha en los primeros tercios, también tras su paso por el caballo, pero finalmente fue a menos durante la faena de muleta. Aún así, no hay excusa, Rafaelillo tampoco supo qué teclas tocar, y faltó actitud en su labor. Silencio.
El segundo toro no tuvo nada bueno dentro. Ni se empleó en el caballo, ni tampoco lo hizo en la muleta. De hecho, llegó al último tercio sin humillación y con embestidas muy deslucidas por ambos pitones. Ninguna entrega tuvo el de Palha. Juan Leal brindó incomprensiblemente su muerte, pero la realidad es que la faena no tuvo nada destacable. Un arrimón final vulgar que fue protestado, y que tampoco sirvió para que aquello rompiera. Estocada entera y trasera. Ovación con saludos.
El quinto toro protagonizó un buen y largo tercio de varas, encelándose en el peto durante varios minutos en sus tres entradas al caballo. Tuvo casta y fondo el de Palha, que a punto estuvo de herir a Juan Leal en el recibimiento a portagayola. Le hizo hilo tras quedarse corto en la larga cambiada y terminó cayendo a su merced el diestro francés. Se libró de milagro de la cornada. Otro milagro le libraría poco después al entrar a matar, quedando prendido y colgado aparentemente de la hombrera en unos segundos de auténtico infarto. La faena tuvo una entrega indiscutible, pero faltó toreo fundamental a excepción de algún natural suelto. Tuvo ligazón la faena, pero la decisión de acortar los terrenos y las distancias hizo que el toro también se viniera a menos. Final por arrimón de Leal, que terminó sonándole un aviso. Estocada caída al segundo intento. Vuelta al ruedo tras aviso y petición.
El tercer toro no tuvo mala condición (tuvo nobleza y movilidad), pero le faltó un punto de raza y poder que no puso fácil encontrar el lucimiento. Influyó mucho el viento en la faena de Francisco de Manuel, que se mostró dispuesto pero cuya labor con la muleta no tuvo ningún eco en los tendidos. No estuvo acertado con los aceros. Silencio tras aviso.
El sexto toro, también aplaudido de salida, resultó un toro más deslucido y desrazado, a pesar de la movilidad que mostró durante toda su lidia. El de Palha recibió tres puyazos, sin destacar en exceso. Tampoco en la muleta. Faena breve de Francisco de Manuel, sin lucimiento. Estocada. Tardó en cae el toro entre aplausos. Silencio.
