Un joven sufre una cogida por un toro de Juan José Cano en la capea matinal de Ciudad Rodrigo

La mañana del lunes de Carnaval en la localidad de Ciudad Rodrigo (Salamanca) estuvo marcada por la lluvia y la seriedad, por fuera y por dentro, de los toros de Juan José Cano. Una seriedad que terminó provocando algunos sustos, entre ellos un auténtico milagro que libró a un joven de ser corneado por el toro tras resbalar y caer a su merced. Sin embargo, poco después un recortador que trataba de recortar al animal, resbaló y fue violentamente volteado por el toro, que derrotó en el aire de manera muy fea. El joven se levantó por su propio pie y fue llevado a la enfermería, donde ha sido atendido. En estos momentos, se está a la espera de confirmar el alcance de la cogida, y si lleva o no herida por asta de toro.

La capea

El primer toro de capea en Ciudad Rodrigo (Salamanca), perteneciente a la ganadería de Juan José Cano, salió con fuerza de los chiqueros y ya en los primeros compases de su lidia dio un susto a varios jóvenes subidos a la barrera. El toro tuvo interés e impuso respeto desde su salida, aunque no fue fácil porque no permitía ni el más mínimo descuido, especialmente a cuerpo limpio. Meritorios quiebros se vieron con el de Juan José Cano, que no tuvo mala condición en la muleta. Embistió con codicia y cierta nobleza, aunque protestó siempre los toques.

El segundo toro fue un animal más incierto y con menos transmisión, pero también tuvo sus teclas. El de Juan José Cano tuvo nobleza, pero le costó siempre romper hacia adelante, y eso añadió dificultad a los recortadores y maletillas. En el tramo final a punto estuvo de herir a un joven que cayó a su merced. Un milagro.

Otro toro de gran seriedad salió en tercer lugar. A los pocos minutos de salir, dio un susto a una persona que estaba dentro de uno de los burladeros, pero pareció quedar en eso únicamente. Sin embargo, poco después sorprendió a un joven, alcanzándole y volteándole con violencia. El derrote en el aire fue muy feo, y pasó a la enfermería para ser atendido. A partir de ahí, se vieron algunos quiebros y tandas de los maletillas, pero siempre con un peligro evidente del animal. Ya sabía lo que era echar mano…

El cuarto toro de capea fue “Murallón”, el toro de Victorino que ya se lidió en la capea vespertina de ayer, domingo. El toro mostró de nuevo un comportamiento exigente y avispado, pero noble en los quiebros. También se vieron varios saltos ajustados y meritorios. El de Victorino se emplazó y ningún maletilla se atrevió con él. Costó mucho enchiquerarlo…

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