La finalización del tenso y peligroso encierro mixto en la localidad de Ciudad Rodrigo (Salamanca) dio paso a la celebración de la posterior capea en la Plaza Mayor. El primer toro de la ganadería de Guadajira, que tuvo una salida explosiva barriendo las tablas, fue un animal con mucha chispa y transmisión. Acudió con fuerza y emoción a los primeros cites, regalando arrancadas destacables; sin embargo, pronto los maletillas adquirieron el protagonismo, ‘exprimiendo’ al animal, sin demasiado lucimiento a pesar del buen fondo del mismo. No hubo posibilidad de volver a verlo a cuerpo limpio… una lástima.
El segundo toro salió también con fuerza pero desde el inicio mostró un comportamiento más suelto, y así fue. Tuvo cierto interés y en absoluto mala condición, pero tendió a veces a salir suelto de la suerte y eso deslució un poco la labor de los recortadores. En el tramo final, dio un susto a un joven subido al tablao, y los maletillas apenas tuvieron opción de probarlo.
El último toro mantuvo la misma viveza que sus ‘hermanos’ en los primeros compases de la suelta, y con él se vieron algunos recortes y quiebros destacables. Pero de nuevo, los maletillas, sin respetarse ni tan siquiera entre ellos, se hicieron con el toro. Maletillas citando al toro sin haber acabado el anterior su tanda, varios queriendo citar al animal al mismo tiempo… Espectáculo bochornoso de los ‘capas’.
Finalmente se pidió otro toro, y así fue, se dio suelta al cuarto astado de la mañana. Se soltó al último toro que llegó en el encierro, y se le vio más desfondado que a los anteriores. Aún así, permitió disfrutar de algunos detalles, destacando especialmente los saltos. Antes de ser enchiquerado dio un susto sin consecuencias a un maletilla. La mañana concluyó con un desencierro rápido, con los toros bastante hermanados, pero también con algún susto como consecuencia de caídas.
