Plaza de toros de Santander | 23/07/2024
* Toros de Domingo Hernández para Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Fernando Adrián.
La plaza de toros de Santander se llenó para vivir una tarde emotiva y de gran expectación con la despedida de Enrique Ponce y la reaparición de Morante de la Puebla. La afición obligó a saludar a la terna al concluir el paseíllo. Abrió la tarde el torero de Chiva, que se estiró por verónicas para recibir al primer toro de Domingo Hernández. No terminó de definirse el animal en los primeros tercios, pero en la muleta sirvió y fue a más. Molestó el viento a Enrique Ponce durante toda la faena, y le costó acoplarse a las embestidas de un exigente ejemplar del toro. Disposición, detalles sueltos y una buena estocada. Oreja tras aviso. Premio generoso.
Soberbio y extraordinario fue el saludo capotero de Morante al segundo toro de la tarde. Arrebatado, hiló un ramillete de verónicas de gran belleza, limpieza y firmeza. Para romperse la camisa, que se diría. También muy templado y asentado por chicuelinas en un gran quite. El inicio de faena fue sensacional, con ayudados por alto y varios trincherazos de gran temple. Faena importante de Morante en la tarde de su reaparición, con varias tandas de naturales de gran profundidad y rotundidad, intercalada con derechazos asentados y de una gran firmeza. Empaque, torería, valor… gran tanda con la mano izquierda en el tramo final de la faena. Estocada entera pero desprendida, de efecto fulminante. El toro de Domingo Hernández, al que a veces le costó salir del muletazo y le faltó algo más de fuerza, tuvo fondo y mucha nobleza. Oreja con leve petición de la segunda.
Al tercer toro lo recibió Fernando Adrián por faroles de rodillas, y meritorias verónicas. Se repuso a un susto sin consecuencias. Durante los primeros tercios, el toro mantuvo cierto interés y también dejó algún momento de tensión rompiendo varias tablas. En el último tercio, el toro se vino arriba desde la primera tanda, y Fernando Adrián puso a la plaza en pie con un inicio de valor, pasándose al toro por la espalda en varias ocasiones. Faena siempre a más, con un final vibrante por circulares que desató la locura en los tendidos. Le armó un lío gordo al tercer toro de Domingo Hernández, que tuvo ritmo, nobleza y movilidad, y al que cuajó por ambos pitones en tandas de gran ligazón, firmeza y rotundidad. Muletazos con quietud, en redondo prácticamente y con una actitud intachable. Estocada entera y efectiva. Toro con mucho interés, a pesar de que en los últimos muletazos acabó rajado. Dos orejas.
El cuarto toro fue el de la despedida de Enrique Ponce en Santander. Tras un bonito homenaje de la afición a Ponce, salió el cuarto toro que pareció dolerse o lastimarse de una mano a su salida de los chiqueros. Luego sacó fondo y tuvo mucha nobleza (aunque mejores inicios que finales). Faena de menos a más de Enrique Ponce, al que le costó en un principio acoplarse al toro, pero que terminó sellando un puñado de tandas templadas, ligadas y muy personales, dentro de su concepto. Ralentizó por momentos las enclasadas embestidas del toro de Domingo Hernández, y cerró la faena con ‘poncinas’, conectando con los tendidos y poniendo un buen broche final a la tarde de su despedida. Estocada entera, caída. Dos orejas tras aviso.
El quinto toro pareció tener un problema de visión y a punto estuvo de saltar al callejón. A pesar de ello, quiso Morante torearlo por verónicas, y no se amedrentó. En los primeros tercios el de Domingo Hernández, muy anovillado y por debajo de la categoría de la plaza, resultó muy incierto. Faena importante de nuevo de Morante, que completó una entregada actuación que arrancó con un gran inicio -genuflexo- por bajo y que brilló al natural, con muletazos de una extraordinaria profundidad y largura. Por el pitón derecho, a pesar de que faltó algo más de limpieza en las primeras tandas, dejó un puñado de derechazos de gran firmeza, empaque y torería. Al toro le faltó mayor entrega, y no fue nada fácil. Le tragó mucho Morante en una faena a más. Media estocada efectiva. Oreja tras aviso.
El sexto toro cogió a Fernando Adrián durante la ejecución de un quite por chicuelinas y sufrió una fuerte paliza, de la que se sobrepuso. Faena intensa, de actitud y disposición incuestionable, frente a un sexto toro exigente, con fondo y que pedía más distancia en algunos momentos de la faena. El inicio de rodillas, de mucho valor, y el final por bernadinas, tremendamente ajustadas, puso a la plaza en pie. Luego la faena tuvo muletazos de gran firmeza y ligazón. Pinchazo y estocada. Oreja.

