Basta ya. El encierro de Pamplona no puede convertirse en el patio del recreo para un puñado -cada vez más- de inconscientes e irresponsables que ponen en juego la vida de los que ya de por sí se la juegan, pero con pleno conocimiento de ello. Llevamos tres encierros desde que dieron comienzo los Sanfermines 2024, y las imprudencias que se han visto son incontables. Gente llamando la atención de los toros a su llegada a la plaza dificultando la labor de los dobladores, personas grabando con sus teléfonos móviles dentro del recorrido, otros parados en los márgenes de la calle provocando aglomeraciones… No podemos tolerar ni aceptar que estas cosas sigan ocurriendo, porque la situación seguirá agravándose. Cierto es que existen sanciones por incumplir la normativa del encierro, pero desconocemos hasta qué punto se imponen esas multas a los irresponsables que cometen dichos actos. Si es así, habría entonces que replantearse si merece la pena un endurecimiento de las sanciones. Y si no lo es, mano dura. Quien pone en peligro a los demás con actos irresponsables, y además falta el respeto a la integridad de un animal que está destinado a lidiarse por la tarde en la plaza, debe pagarlo, y muy seriamente. Quizás así a muchos se les quiten las ganas de hacer el show, en un acto en el que la vida y la muerte están más presentes que nunca. Si no lo evitamos, más pronto que tarde ocurrirá una desgracia, y aquello sí que no tendrá solución.
El toro hiere, y mata. El toro no es juego. No lo olvidemos nunca.
📸 CRÓNICA | El exceso de nobleza de La Palmosilla evita una desgracia en el primer encierro de los Sanfermines
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— Arribes Taurinas (@arribestaurinas) July 7, 2024
