La primera novillada nocturna en Las Ventas (Madrid) no salió como se esperaba. A pesar de la buena entrada, el ambiente fue repulsivo y la novillada de La Guadamilla, además de alargarse hasta las tres horas, resultó plomiza e indigna, en cuanto a su presentación. Saludó una ovación Bruno Aloi, firme y con actitud durante toda la noche. Detalles dejó Manuel Caballero sin opciones con su lote, y Pedro Gallego, con los mejores novillos del deslucido encierro, se fue de vacío y sufrió un percance en el recibimiento a portagayola al cuarto novillo de la tarde. Afortunadamente todo quedó en un susto.
El primer novillo de la tarde fue indigno para Madrid. Más propio del Camino Hacia Las Ventas, que de una novillada con picadores en Las Ventas. Lo recibió a portagayola Pedro Gallego, que completó una faena de más a menos, sin apenas lucimiento. El novillo también fue a menos, a pesar de tener nobleza y cierto ritmo en las primeras series. En la segunda parte, el novillo sé quedó más corto y embistió más descompuesto. Mal con los aceros. Silencio tras dos avisos.
El cuarto no tuvo mala condición y ofreció buen juego en el último tercio. Noble, con ritmo y mayor clase, el de La Guadamilla dio opciones de lucimiento a Pedro Gallego. No las aprovechó el joven novillero, en una labor sin rotundidad. Faltó apostar y acoplarse a las embestidas del novillo. Mal con los aceros. Silencio tras petición. Las cosas del público…
El segundo novillo fue protestado de salida por su mala presentación, y terminó siendo devuelto por inválido tras el tercio de varas. Se corrió turno, lidiándose el que estaba reseñado como quinto, que tuvo nobleza pero resultó soso y deslucido. Faena correcta de Manuel Caballero, que no logró que la faena fuera a más. Silencio.
El quinto novillo apenas dio opciones de lucimiento a Manuel Caballero. Dispuesto y con buen concepto, se topó con un novillo descastado y manso. Muy deslucido el sobrero de Chamaco. Pinchó en varias ocasiones. Silencio.
El tercero de la tarde fue un novillo complicado, que embistió hacia dentro y que protagonizó un accidentado tercio de banderillas. Bruno Aloi puso actitud y ganas en una faena a menos, con un inicio de riesgo y valor de rodillas. Estocada. Ovación con saludos tras leve petición.
El sexto novillo, también mal presentado, fue devuelto a los corrales en el tercio de banderillas. Salió en su lugar el segundo sobrero, de Los Chospes, que resultó deslucido y brusco. Por encima de él se mostró Bruno Aloi, que sin embargo lo pinchó en varias ocasiones. Silencio.

