Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) – 16/06/2024 | Corrida In Memoriam:
* Toros de Jandilla y Vegahermosa (3º) para José Mari Manzanares, Alejandro Talavante y Paco Ureña.
El primer toro de la tarde resultó manso desde su salida, y apenas permitió el lucimiento con los capotes. Entró al caballo en repetidas ocasiones debido a que salía escupido. En la muleta, buscó continuamente la salida, y Manzanares apenas lo pudo mantener en la muleta. Fue volteado sin consecuencias en el inicio de faena, y no encontró el lucimiento a pesar de la disposición. Estocada baja. Ovación con saludos.
El segundo toro tuvo nobleza y movilidad, pero le faltó mayor transmisión. Talavante, que sorprendió yéndose a portagayola, no logró acoplarse al toro y aquello no rompió. Lo intentó por ambas manos sin rotundidad. Pinchazo y estocada. Silencio tras aviso.
No tuvo opción Paco Ureña con el tercero, que resultó descastado y deslucido. Protestón, brusco y sin humillar, el de Vegahermosa apenas permitió a Ureña justificarse. Abrevió. Silencio.
El cuarto toro fue devuelto por su poca fuerza tras su paso por el caballo. En su lugar, salió el primer sobrero de la ganadería de El Pilar. También fue devuelto por su invalidez. Salió el segundo sobrero, de El Pilar. Flojo, sin casta ni lucimiento, el astado careció de todo lo necesario para hacerle faena. Abrevió Manzanares, que falló en varias ocasiones con los aceros. Silencio.
No fue mal toro el quinto, al que se le pudo hacer más pero Talavante no quiso. Abrevió tras probarle por ambos pitones, pero sin ningún tipo de ganas ni actitud. Muy mal Talavante, que se llevó el mejor lote dentro de una mala corrida. Pitos.
El sexto toro embistió con mejor aire y condición de salida, y Ureña se estiró con él por verónicas. El de Jandilla protagonizó un buen tercio de varas, y la cuadrilla del murciano se mostró resolutiva y correcta. Tanto en varas como en banderillas. Inició la faena Ureña cerca de tablas, exponiendo y queriendo torearlo en redondo, pero el de Jandilla no lo puso fácil. Lo sacó más allá del tercio, y le dio distancia, para lucir las arrancadas del toro viniendo de largo. Firme y dispuesto Ureña, con un toro encastado que tendía a quedarse por debajo en el final del muletazo, y eso añadió mucha dificultad a la faena. Quiso someterlo Ureña, que se libró de un primer susto, pero terminó siendo volteado por el toro, cayendo de manera muy fea al albero. Pareció quedar inconsciente, y se lo llevaron camino de la enfermería. Reaccionó a tiempo Ureña, que visiblemente mermado y dolorido, especialmente de uno de los hombros, quiso salir de nuevo al ruedo. Gritos de «¡torero, torero!» antes de que Ureña volviera a coger la muleta para dejar dos tandas con la mano izquierda, de más esfuerzo que lucimiento. Apenas podía coger la muleta, pero el torero volvió a sacar su versión más heroica, y tiró de corazón para dejar una estocada en lo alto, casi entera, y efectiva. Oreja y, de nuevo, fuertísima ovación camino de la enfermería. Un héroe.

