La corrida de José Escolar no cumplió con las expectativas que tenía depositada en ella la afición venteña, y la terna se fue de vacío en una tarde de pocas opciones. Los mejores muletazos de la tarde los dejó Damián Castaño, en una notable faena con el exigente y peligroso quinto. Especialmente al natural, Castaño tuvo un gran mérito e importancia. Detalles dejó también Fernando Robleño con su primero, pero su lote no le dio apenas opciones de triunfo. Disposición de Gómez del Pilar, que saludó una ovación tras dar muerte al tercero. La seriedad de la corrida no se transformó en bravura y casta. No obstante, es de ley destacar el gran tercio de varas del segundo toro con Alberto Sandoval. Madrid en pie tras tres puyazos bien ejecutados, y toreando a caballo. La suerte de varas en su máximo esplendor.
Abrió la tarde Fernando Robleño con un primer toro soso y con cierta mansedumbre, pero que regaló algunas embestidas enclasadas y con exigencia. Tuvo peligro el de José Escolar, al que Robleño le plantó cara con mérito. Le robó una notable tanda de derechazos, y algún natural suelto con largura y profundidad. Sin embargo, la condición del toro dificultó que aquello rompiera. Falló con los aceros. Palmas tras dos avisos.
Un papeleta difícil le tocó solventar a Fernando Robleño en cuarto lugar. Gran labor con los palos de Raúl Ruiz, que ha cuajado una gran feria. En el último tercio, el toro de José Escolar tuvo un comportamiento muy serio y dificultoso, sin regalar ninguna embestida. Lo intentó Robleño por ambos pitones, pero aquello no rompió. Tampoco estuvo acertado con la espada. Silencio.
El segundo protagonizó un gran tercio de varas, que terminó con la plaza en pie ovacionando al picador Alberto Sandoval, que recetó tres grandes puyazos, el tercero desde muy largo. Cumplió en el caballo el de Escolar, que en el último tercio no tuvo mala condición pero resultó algo irregular y le faltó mayor entrega. Tampoco se acopló a él Damián Castaño, que dejó un templado y notable inicio con la mano derecha. Faena de más a menos, a la que le faltó también mayor rotundidad con la mano izquierda. Estocada tirándose con todo, resultando prendido sin consecuencias. Ovación con saludos.
El quinto toro fue un animal duro, exigente y con mucho peligro. No era fácil estar delante, y menos torearlo como lo hizo Damián Castaño. Buena dimensión del torero que esta vez sí mostró una gran firmeza, robándole muletazos de gran mérito e importancia, especialmente con la mano izquierda. Estocada casi entera, caída. Ovación con saludos.
Firme y dispuesto se mostró Gómez del Pilar con un tercero que tuvo mejores inicios que finales, y que fue a menos. Dejó una lograda tanda con la mano derecha en el inicio de faena, pero luego navegó entre altibajos y aquello no rompió. Disposición también al natural, sin excesivo lucimiento. Se fue baja la espada. Ovación con saludos.
Cerró la tarde Gómez del Pilar, con otro toro deslucido que no se entregó, y al que le faltó casta. Abrevió el torero tras probarle por ambos pitones, y ante las dificultades del animal. Silencio.

