Dijo Talavante en una polémica pero sincera entrevista que a los jóvenes que atraía Roca Rey a las plazas de toros les faltaba educación taurina. No sentaron bien esas palabras al diestro peruano, que pronto le replicó en los micrófonos. «Los jóvenes tienen mucha educación», aseguró. Y la realidad es que Talavante tenía razón en lo que dijo, pero el tiempo ha confirmado que no solo a los jóvenes les falta esa educación taurina (algo hasta normal, si tenemos en cuenta que son sus primeras veces yendo a los toros). También algunos toreros parecen carecer de ella. Hoy, Andrés Roca Rey evidenció sus dos caras. La positiva: su firmeza con el tercer toro, al que cuajó con la mano derecha con varias tandas limpias y ligadas, más allá de sus habituales recursos. Y la negativa, el pasotismo, la chulería, la prepotencia y la falta de respeto hacia el toro, hacia la liturgia y hacia su profesión. El problema no solo fueron los tres avisos que le sonaron (cinco en el total de su tarde), que tuvieron como respuesta una entendible y merecida bronca. El problema fue la actitud. Su actitud durante toda la lidia de ese quinto toro de Conde de Mayalde.
El quinto toro resultó manso. Manso desde su salida. No lo puso fácil para ser picado el animal, que salió siempre suelto, pero tampoco Roca Rey mostró ni la más mínima intención para reconducir y controlar la lidia del toro. El tercio de varas fue un auténtico esperpento. De hecho, el torero llegó a pedir el cambio de tercio sin haber recibido el toro un segundo puyazo en condiciones (más allá de señalarle, antes de sus continuas huidas), pero el presidente exigió acertadamente ponerle de nuevo al caballo. También acertó cuando en su anterior toro, se negó a conceder una oreja que no tenía una petición mayoritaria en los tendidos. Al menos visualmente, que es lo que realmente importa -los pañuelos-. Pero también pareció sentarle mal esa decisión a Roca Rey, que se negó a saludar una ovación y saludó discretamente desde el callejón.
Como decía, la lidia del toro en ese primer tercio fue un desastre. Una ‘capea’ que dicen algunos, aunque muchas capeas tienen más orden y seriedad que aquello. La actitud de Roca Rey fue indigna de lo que debe ser una máxima figura del toreo en la primera plaza de toros del mundo, y en la feria más importante del panorama taurino. Roca Rey se mostró ausente, apático… como si la cosa no fuera con él. Por cierto, algo que acostumbra a hacer cuando le toca cubrir las espaldas a los banderilleros de sus compañeros, distrayéndose con un inoportuno toreo de salón. La faena al quinto es cierto que no despegó, que generó división de opiniones, y que contó con un toro manso y con pocas opciones de lucimiento. Pero ese toro, como cualquier otro, se merece una muerta digna. Y Roca Rey no se la dio. Tras lograr enterrar el acero, después de varios pinchazos y sonarle hasta dos avisos, Roca Rey decidió que no iba a matar al toro. Que, o caía él solo, o «que lo mate otro», debió pensar. Porque dejó al toro barbear las tablas durante largos segundos, e incluso minutos, mientras moría agónicamente.
La afición se cabreó, con razón, viendo la indiferencia mostrada por Roca Rey ante la agonía del animal. «¿Para qué está el descabello?», le gritaron varios aficionados. Otros se ponían en pie con gestos de desconcierto, y con una bronca cada vez más sonora de fondo. Mientras tanto, Roca Rey observaba, el tiempo corría y el toro seguía esperando a que alguien pusiera fin a aquel innecesario sufrimiento. No fue así, y finalmente terminó sonando un tercer aviso mientras el toro doblaba las manos y se echaba. Lo apuntillaron bajo una atronadora bronca, que volvió a sonar para despedir a Roca Rey.
No se puede venir a Madrid así, y menos siendo la máxima figura del toreo actualmente. Y no, la culpa no fue del 7, ni de los aficionados venteños. El único responsable de sus actos fue el torero, y su actitud dejó mucho que desear. Faltó respeto, pero sobre todo, faltó compromiso. Así no, Andrés. Así no.
📑 RESEÑA | Un milagro salva a Cayetano en una tarde decepcionante en la que le sonaron los tres avisos a Roca Rey https://t.co/B7LwKp8hPT
— Arribes Taurinas (@arribestaurinas) May 24, 2024

Comments 2
Pues eso… las figuras del toreo también lo son por tener vergüenza torera y respeto a la afición. Lástima tu prepotencia y chulería Andres. (todavía tienes mi mucho que aprender).
vaya ha empleado Vd. las mismas palabras y conceptos que pronuncié yo en directo en la Plaza.
el toro se .erece una muerte digna y breve.
RR no lo hizo.
eso no es negociable