Volvió a Madrid la ganadería de Miura, y lo hizo bajo una gran expectación. Pero la corrida no ofreció el juego esperado, y la terna se fue de vacío. El diestro Juan de Castilla dejó lo más destacado de la tarde, ofreciendo una buena dimensión con su lote, y completando su gran hazaña de torear en un mismo día en Francia y en Madrid. Colombo se mostró dispuesto y voluntarioso, pero no logró poder y acoplarse al interesante tercero, el de mayor lucimiento de la tarde. Fue silenciado frente al deslucido sexto. Rafaelillo no tuvo ninguna opción.
Arrancó la tarde en Madrid con una ovación para Juan de Castilla, por su gesta en el día de hoy toreando una corrida matinal en Francia, y viajando esta misma tarde a Madrid para torear la de Miura. El primer toro fue aplaudido de salida, y cumplió en el caballo, pero llegó a la muleta completamente desfondado e inválido. No tuvo ninguna opción de lucimiento, Rafaelillo, que decidió abreviar. No acertó con los aceros. Silencio.
Al cuarto toro le faltó mayor empuje y fuerza. Rafaelillo brindó al público, y se mostró muy dispuesto con el toro, especialmente con la mano derecha en la que basó la faena. La condición del toro, que resultó más parado y no transmitió, impidió que la faena cogiera vuelo. Estocada entera y efectiva. Ovación con saludos.
Por verónicas recibió Juan de Castilla al segundo de la tarde. Otro toro inválido y sin apenas fuerzas para sostenerse en pie. El presidente decidió no devolverlo, y el torero quiso sacarle todo lo que tenía. Así fue. Dándole mucha distancia en las primeras series, y sin apretarle en exceso, Juan de Castilla le robó algunos derechazos destacables. Más por la vía del mérito, que por la de la emoción. La poca fuerza del toro, que sin embargo tuvo nobleza y prontitud, dificultó la labor del torero. Acortó distancias, y se mostró por encima del animal, también con la mano izquierda. Falló con la espada. Ovación con saludos.
Juan de Castilla ofreció una buena dimensión frente al quinto toro, que llegó a saltar hasta en dos ocasiones al callejón. En el último tercio, al de Miura le faltó un punto más de casta y chispa, a pesar de su nobleza. Faena de absoluta entrega y mérito del torero, muy por encima del toro. Estocada entera pero desprendida. Ovación con saludos.
El tercer toro tuvo interés y cierto fondo de casta. Colombo se mostró voluntarioso con el capote, y expuso mucho con tres pares de gran efectividad. Hoy sí, muy bien. Sin embargo, en el último tercio no logró poder y acoplarse a las embestidas del de Miura. Por el pitón derecho, el de Miura tuvo poder, ritmo y exigencia. Pedía mando y no lo encontró, a pesar de la disposición de Colombo. Por el pitón izquierdo tuvo menos recorrido, y la falta de humillación se hizo más evidente. La faena no rompió, y el toro se vino a menos. Estocada baja. Silencio.
El sexto tuvo la presencia y la morfología del toro de Miura, y a su salida fue aplaudido. De nuevo, división de opiniones en el tercio de banderillas de Colombo, esta vez con menos efectividad. En la muleta, el de Miura se movió pero embistió sin entrega y rebrincado. Faena sin lucimiento ni eco en los tendidos de Colombo, que lo intentó por ambos pitones. Falló con la espada, y fue silenciado.

