ARRIBES TAURINAS

Vuelta al ruedo para Navalón en una novillada de la que se esperaba más

Imagen: Plaza 1

La primera novillada de la feria de San Isidro 2024 en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid) no cumplió con las expectativas depositadas sobre ella. Con un ambiente gélido, incluso con una leve lluvia en el tramo final, se lidió una novillada de Montealto noble y con movilidad, pero a la que le faltó un punto más de raza y casta. Lo más destacado lo dejó Samuel Navalón con el tercero, uno de los novillos con más opciones. Se le pidió con fuerza la oreja, pero el presidente no la concedió tras una estocada desprendida. Dio una vuelta al ruedo entre una división de opiniones. En el sexto, fue silenciado tras dos avisos después de atascarse con la espada. El quinto fue otro buen novillo, y con él se mostró dispuesto y firme, Nek Romero. Sin embargo, su labor no tuvo eco en los tendidos. Con el segundo fue silenciado. Completó el cartel un voluntarioso Diego Bastos, que se fue de vacío al igual que el resto de la terna.

El primer novillo de la ganadería de Montealto fue duramente castigado en varas, y llegó al último tercio venido a menos. Disposición de Diego Bastos, que lo intentó por ambos pitones, sin lograr el lucimiento. Faltó calidad, ritmo y transmisión al novillo. Silencio.

El cuarto de la tarde tuvo una embestida informal, y la falta de raza y de transmisión dificultó una correcta faena de Diego Bastos. Firme y dispuesto, se mostró por encima de un novillo sin opciones. Buena estocada. Silencio.

Resolutivo y firme recibió Nek Romero al segundo de la tarde. En el turno de quites, Navalón aprovechó para dejar un quite por gaoneras que despertó una fuerte ovación. Inició la faena doblándose con él en el que fue un buen inicio. Siguió toreando con la mano derecha, aprovechando la mejor condición del novillo, que mostró más clase y calidad. Peor embistió por el izquierdo, y por ahí faltó mayor rotundidad a la faena, que fue a menos. Se atascó con los aceros. Cerró por manoletinas. Silencio tras aviso.

El quinto fue un buen novillo, con fondo, clase y mucha nobleza. Saludó en banderillas un gran Víctor del Pozo. Por la espalda se lo pasó en varias ocasiones Nek Romero en el inicio de faena, con gran valor. Supo ligar en los primeros instantes de la faena las nobles y prontas embestidas del novillo, pero la faena no tuvo apenas eco en los tendidos y fue a menos. Molestó mucho el viento, y perjudicó también la lluvia que provocó la huida de parte del público en el tramo final. Ovación con saludos.

Voluntarioso y entregado se mostró Samuel Navalón en el recibimiento al tercero de la tarde. También entregado en su quite, por chicuelinas. Brindó al público e inició la faena de rodillas, aguantando y logrando ligar los muletazos con mérito y limpieza. Embistió con prontitud, codicia y emoción el de Montealto, pero le faltó mayor fuerza. Faena intensa, con ligazón y mayor rotundidad con la mano derecha. Cierre tremendista, por bernadinas, algo atropelladas. Estocada desprendida. Vuelta al ruedo tras petición y aviso. 

A portagayola se fue Samuel Navalón para recibir al sexto de la tarde. Un novillo con movilidad y nobleza, con el que Navalón se mostró firme y dispuesto, aunque sin conectar con los tendidos. La faena no rompió, y Navalón busco el arrimón final para calentar los tendidos. Se atascó con la espada. Silencio tras dos avisos.

 

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