ARRIBES TAURINAS

«Bastonito», un toro bravo de Baltasar Ibán para consagrarse en Las Ventas

Imagen: Plaza 1

Había ganas de ver y disfrutar de la vuelta de Baltasar Ibán a Las Ventas (Madrid) tras varios años de ausencia, y la realidad es que no fue la corrida soñada. Sin embargo, sí hubo un gran toro, un toro de bandera. Un toro para consagrarse en Madrid. Un toro bravo, de los de verdad. Se le privó de un tercer puyazo, que merecía, y se le negó una vuelta al ruedo que se pidió con mucha fuerza. No logró cuajarlo Francisco de Manuel, que tuvo a la afición en contra tras negar ese tercer puyazo. Faena con altibajos, con algunos naturales y muletazos destacados, pero sin la rotundidad que merecía el toro. «Bastonito» tuvo casta, entrega, emoción y poder. Humilló en los capotes, empujó en el caballo y embistió con mucha importancia. El resto de la corrida resultó más deslucida, no se le picó bien y la terna se fue de vacío.

El primer toro de Baltasar Ibán fue duramente castigado en varas, y llegó a la muleta venido a menos. Toro complicado y duro, además de incierto, con el que Calita se mostró correcto sin que la faena rompiera. Estocada baja y varios golpes de descabello. Silencio.

El cuarto no cambió la dinámica de la tarde, y la falta de entrega y humillación añadió un punto de dificultad a su costosa condición. Predisposición de El Calita, que no conectó con los tendidos. Silencio.

Al segundo tampoco se le hicieron las cosas bien en el caballo, a diferencia de la buena lidia que se le dio en el segundo tercio. En la muleta, el toro resultó deslucido y le faltó más raza. Disposición y actitud de Francisco de Manuel, que lo intentó sin lograr lucimiento. Silencio tras aviso.

El quinto fue un gran toro, encastado, exigente y muy importante. Humilló en los capotes; empujó y cumplió con nota en dos puyazos, y se le negó un tercero que merecía y pidió gran parte de la plaza. El segundo tercio fue de aquella manera, y la afición protestó el brindis de Francisco de Manuel, al que afearon no permitir ese tercer puyazo. Faena con altibajos del joven torero madrileño, que dejó algunos naturales sueltos de buen trazo y largura, pero cuya faena careció de la rotundidad que pedía el toro. El de Baltasar Ibán embistió con poder y transmisión por ambos pitones. En el final de faena, salió en un par de ocasiones con la cara alta, único defecto del que fue un gran toro. Fuerte petición de vuelta al ruedo, no concedida. Bronca al palco y bronca al torero que saludó una ovación tras aviso por su cuenta. 

El tercero recibió dos buenos puyazos, y por ello fue aplaudido Juan Francisco Peña. Se pidió un tercer puyazo, pero se cambió el tercio. El toro tuvo cierta mansedumbre y, aunque se movió y tuvo cierta nobleza, no transmitió. Voluntarioso Álvaro Alarcón, en una faena lineal y sin eco en los tendidos. Silencio. 

Discreta actuación de Álvaro Alarcón con el sexto y último de la tarde. El de Baltasar Ibán se movió y tuvo cierta nobleza, a pesar de que a veces protestaba en los finales y le faltó un punto más de entrega. No terminó de acoplarse a él, Alarcón, en una faena lineal y carente de lucimiento. De nuevo fue silenciado.

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