ARRIBES TAURINAS

Así te hemos contado la corrida de Alcurrucén en Sevilla

Imagen: Pagés
Plaza de toros de La Maestranza de Sevilla – 19 de abril de 2024:

* Toros de Alcurrucén para Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Tomás Rufo.

El primer toro de la tarde, con el hierro de Alcurrucén, no dio opciones de triunfo a Morante de la Puebla, que quiso lucirse a la verónica y luego se mostró dispuesto con la muleta. Sin embargo, la falta de empuje, de casta y de raza del toro hizo imposible el lucimiento de Morante. Silencio.

Buen saludo por verónicas de Castella, que toreó muy templado y asentado de salida al segundo toro. Se gustó Tomás Rufo en un ceñido quite por chicuelinas. Genuflexo inició el diestro francés la faena, llevando al toro sin someterlo en exceso y dejando un gran cambio de faena. Siguió toreando con la mano derecha, con mucha limpieza y logrando que el toro fuera largo y metido en la muleta. Al natural también lo tuvo que poner todo él, viéndose obligado a tirar del toro en cada muletazo, de uno en uno, con mérito. Volvió a la mano derecha, apretándole más y toreando con mayor ligazón, debido a que el toro pareció romper hacia adelante. Una tanda exigente que, sin embargo, pareció desfondar al toro, puesto que en el tramo final el de Alcurrucén -que tuvo nobleza- volvió a pararse y a salir más desentendido. Por encima del toro, Castella, que lo mató de una estocada entera pero desprendida. Tardó en caer el toro. Ovación con saludos tras petición.

El tercer toro de la tarde ofreció algunas complicaciones en los primeros tercios, manseando en varas y dificultando la labor de los banderilleros. Tomás Rufo planteó un inteligente inicio de faena, sin exigir demasiado al toro pero queriendo ligar ya esos primeros muletazos. La segunda tanda con esa mano derecha tuvo cierta importancia, pero las esperanzas se diluyeron pronto. El toro por el pitón izquierdo no tuvo transmisión, y le faltó empuje; por lo que Rufo optó por volver a cambiar de pitón. Sin embargo, el toro se vino abajo, resultando parado y muy deslucido. Abrevió Rufo. No acertó con los aceros. Silencio.

Morante selló un notable saludo por verónicas, rematado con una media para el recuerdo. Tuvo nobleza y cierto temple en los capotes el de Alcurrucén, a pesar de que no se le hicieron las cosas bien en el caballo. En el último tercio, Morante lo sacó con torería y gusto hasta casi los medios, toreando con la mano derecha muy encajado y pasándoselo cerca. Sin embargo, en la siguiente tanda el toro no acompañó tanto, y perdió lucimiento. Cambió a la mano izquierda, pitón por el que dejó algunos naturales destacables. Especialmente en una última tanda lograda y con algunos muletazos de cierta largura y profundidad. El toro, con nobleza pero falto de transmisión y de empuje, resultó demasiado parado. Mal con los aceros. Silencio.

El quinto tuvo una salida típica de Núñez, sin querer embestir en el capote, y sin querer tampoco emplearse en el caballo. Hubo protestas como desconocimiento del comportamiento del encaste, pero Castella pidió calma y paciencia. En el último tercio, el francés completó una faena firme, de esfuerzo y gran capacidad. Alternó ambas manos, tragando mucho al toro y robándole algunos muletazos destacables. El de Alcurrucén se movió, tuvo nobleza y más fondo, pero le faltó mayor recorrido y ritmo en algunos instantes de la faena. Resultó incierto. Media estocada y un golpe de descabello. Ovación con saludos tras aviso.

Cerró la tarde Tomás Rufo, con un sexto toro que se movió y tuvo nobleza, pero al que le faltó mayor duración, raza y humillación. Lo intentó con mucha disposición Rufo, sin apenas eco en los tendidos. Estocada. Silencio.

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