ARRIBES TAURINAS

La firmeza de Castella en una tarde plomiza en Sevilla

Imagen: Pagés

Sebastián Castella fue quien más se acercó el triunfo esta tarde en La Maestranza, siendo el autor de las dos faenas con más méritos de una corrida de la que se esperaba más. Su entrega fue indiscutible y también su oficio para sacar todo el partido de su lote. En su primero estuvo a punto de tocar pelo, trofeo que finalmente el presidente no concedió. Por su parte, Morante dejó momentos bellos en el su segundo sin poder construir faena completa, mientras que Tomás Rufo se esforzó en sus dos toros pero sin tener materia prima.

Morante de la Puebla dio buenas verónicas de salida al primero de la tarde. Curro Javier se lució en banderillas y el toro llegó a la muleta con escaso brío. Morante lo sacó por fuera de la segunda raya y no lo forzó en los primeros muletazos con la derecha. En la segunda serie el toro se paró en redondo y por muchos intentos no hubo manera de hacerlo embestir. Mató mal.

En el cuarto, Morante estuvo entonado de capa, sobresaliendo la bonita media de remate. El toro recibió contundente castigo en el caballo. En la brega se vio el pitón derecho del toro y Morante lo aprovechó en el inicio de faena para dibujar un par de muletazos preciosos. Sin embargo, cuando se puso a torear en redondo, el toro protestó por ese lado y cambió a la zurda y dejó un par de naturales de bonito trazo antes de que el animal se agotara. Siguió insistiendo y dejó otros muletazos bellos y sueltos antes de matar con dificultad. No estuvo fino con el acero. 

Sebastián Castella toreó de forma excelente a la verónica al segundo de la tarde, ganando terreno y templando mucho. Apenas fue castigado en el caballo el de Alcurrucén y Rufo hizo un quite por chicuelinas. José Chacón saludó en banderillas y Castella brindó al público. En el inicio de faena el toro se le venció pero Castella lo sacó con buen estilo. Cuando se puso por la derecha, primero afianzó y construyó la embestida y después se lució en una serie. Cambió a la zurda y siempre tuvo que provocar mucho la embestida del ‘alcurrucén’. De este modo logró que rompiera la faena y sonara la música. En la siguiente tanda el toro empezó a desentenderse y él se metió entre los pitones para resolver con valor la situación. Mató de estocada y el toro tardó en caer. Hubo petición de oreja que el palco consideró insuficiente. 

El quinto fue un toro manso de libro en los primeros tercios, frenándose en el capote y huyendo de los caballos. Cuando se quedó solo con él, Castella lo metió bien en la muleta y ligó por el pitón derecho, dejándole muy bien la muleta en la cara. Castella lo entendió muy bien y logró calentar, sonando el pasodoble. Supo llevarlo largo al natural hasta que el toro se apagó. Muy por encima de su oponente, el diestro francés exprimió literalmente al toro y terminó en terreno de cercanía. Fue ovacionado. 

Tomás Rufo lo intentó de capa con un toro que no se empleó mucho de salida. El tercero de la tarde manseó en el caballo y empezó a no humillar en la brega. Mantuvo este defecto en la muleta, con la que Rufo poco a poco fue entelándolo y llevándolo cada vez más largo. Por el izquierdo, sin embargo, el toro se afligió más, frenándose sin completar el muletazo. A partir de ahí se paró frustrando los intentos del torero. Mató de dos pinchazos, suficientes para que el toro se echara. 

No hubo lucimiento de capa en el sexto. Tomás Rufo se preocupó de que no castigaran mucho al toro en el caballo. Brindó al publico y comenzó la faena con la derecha ligando dos series en las que dejó la muleta puesta y se enroscó la embestida. El animal tenía media arrancada y nula transmisión y por lo tanto no fue apto para una faena emocionante. Rufo estuvo profesional y por encima y mató de buena estocada.

 

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