ARRIBES TAURINAS

Así te hemos contado la corrida de Juan Pedro Domecq en Sevilla

Imagen: Pagés
Plaza de toros de La Maestranza de Sevilla – 11 de abril de 2024:

* Toros de Juan Pedro Domecq para Morante de la Puebla, José Mari Manzanares y Pablo Aguado.

Abrió la tarde Morante de la Puebla, que dejó un par de verónicas destacadas a pesar de que el toro no ayudó ni se entregó. En el último tercio, Morante cuajó una faena intensa, con muletazos largos, ligados y templados, especialmente con la mano izquierda. Se inventó la faena Morante, por encima de un primer toro que tuvo nobleza, movilidad y acabó ‘metido’ en la muleta. No obstante, le faltó algo de raza y humillación. Estocada entera pero desprendida que le priva de cortar una oreja. Ovación con saludos.

Inteligente y resolutivo se mostró Manzanares con el segundo de la tarde, que resultó manso y dificultoso desde su salida. Se gustó por chicuelinas Pablo Aguado en el turno de quites. En la muleta, el de Juan Pedro Domecq mantuvo esa falta de entrega, y resultó deslucido impidiendo el triunfo. Esfuerzo sin recompensa de Manzanares, que dejó una estocada entera pero algo desprendida y trasera. Silencio.

Pablo Aguado dejó un extraordinario y espectacular saludo por verónicas al tercer toro de la tarde. Difícil torear tan bien y tan despacio de salida a un toro… aficionados puestos en pie. También se gustó en varios quites por chicuelinas y uno por verónicas, con el toro ya venido algo a menos. En el último tercio, y tras un inicio de faena lleno de torería, Aguado selló una destacada faena que no tuvo suficiente eco en los tendidos debido a la falta de transmisión y de fondo del toro. El de Juan Pedro Domecq se vino abajo pronto, y aunque tuvo nobleza y movilidad, obligó al diestro sevillano a torearle siempre a media altura, sin apretarle en exceso pero dejando muletazos muy templados y limpios. Buen final con la mano izquierda a pies juntos. Falló con la espada en varias ocasiones. Silencio.

El cuarto no le dio ninguna opción a Morante. Faltó casta, fondo, bravura… le faltó todo. Silencio.

El quinto toro de Juan Pedro Domecq mantuvo la misma línea que la corrida y, aunque embistió con nobleza, le faltó mayor transmisión, raza, entrega… Aquello no rompió, y fue imposible el lucimiento para Manzanares. Correcto durante su faena, pero sin coger vuelo la misma. No acertó con los aceros. Silencio.

Se gustó de nuevo con el capote Pablo Aguado frente al sexto de la tarde. El de Juan Pedro manseó, y se fue a la puerta de chiqueros, obligando al sevillano a iniciar su faena en aquellos terrenos. El inicio apuntó maneras, con el toro embistiendo con cierta alegría dentro de su mansedumbre, pero pronto se rajó. A pesar de ello, Aguado quiso reivindicarse y dejó un par de tandas de esfuerzo más que de lucimiento. Abrevió ante la huida del animal. Media estocada tendida y trasera. Silencio.

 

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