ARRIBES TAURINAS

Daniel Azcona, torilero de Pamplona: «Cuando un torero se pone a torear de verdad, no hay plaza que pueda rugir más fuerte»

Imagen: Daniel Azcona Zabalza

La Feria del Toro 2024 que se celebrará en Pamplona entre los días 7 y 14 de julio ya tiene cartel anunciador. La obra de Indalecio Sobrino Junco se inspira en la figura del torilero de la plaza de toros de Pamplona, reflejando en ella a Daniel Azcona ‘Cebadita’. De manera inesperada comenzó a desarrollar esa tarea hace ya 25 años, y sin duda es uno de los emblemas de los Sanfermines. Hoy, Arribes Taurinas ha podido hablar con él sobre la sorpresa que ha supuesto también para él este magnífico cartel, y sobre su vinculación con las fiestas de San Fermín, y sus tradicionales encierros.

P. Ser torilero de la plaza de toros de Pamplona debe ser algo único y especial. Mucha gente te reconoce por representar tal figura en el marco de las fiestas de San Fermín, y ahora el cartel anunciador de la Feria del Toro 2024 se inspira en ella, a través de tu imagen y persona. ¿Cuál ha sido tu reacción al enterarte de que eras protagonista del cartel y qué supone para ti este gran ‘detalle’?

R. Ha sido un poco sorpresa, la verdad. He ido a la presentación del cartel para verlo, y de repente cuando han descubierto el cartel y te ves ahí… realmente todavía estás en una nube. No me lo podía creer. Que la mejor feria del mundo, la Feria del Toro como es la de Pamplona, se represente con tu imagen en el cartel, es impresionante… A la gente que estaba allí le he dicho «sin palabras…».

P. Mucha gente te conoce como ‘Cebadita’. ¿A qué se debe?

R. Viene de Cebada Gago, que es como mi casa. Desde muy jovencito he bajado a la finca, a trabajar allí, y bueno, todo lo relacionado con Cebada y su hierro. Don Salvador era para mí como si fuera un padre.

P. Háblanos un poco de tu vinculación con la plaza de Pamplona y sus fiestas de San Fermín. ¿Cuándo y por qué comienzas a ser torilero de la plaza de toros de Pamplona?

R. Fue un poco casualidad hace ya 25 años. Cuando el anterior se jubiló de manera improvisada, y yo estaba en ese momento en el lugar preciso y a la hora precisa. Cuando se necesitaba un torilero, en ese momento estaba yo allí en la Casa de la Misericordia, y dije «adelante, aquí estoy yo». Y hasta hoy, 25 años después.

P. Además eres un corredor experimentado y habitual en muchos encierros de todo el panorama nacional. Un claro ejemplo de que se puede ser aficionado a las corridas de toros, y a la vez, al festejo popular. ¿Cómo afronta un corredor un encierro como el de Pamplona?

R. El encierro de Pamplona siempre ha sido complicado, nunca ha sido fácil. La verdad es que tiene una plasticidad impresionante, se palpa el miedo, el riesgo… y la satisfacción. Es un mundo. El encierro de Pamplona es la NBA del toro en la calle.

P. ¿Cuándo fue la última vez que corriste en Pamplona, y por qué dejaste de hacerlo?

R. La última que corrí me cogió un toro, bueno, todos los toros de Miura, uno detrás del otro… aquello fue horroroso, me rompieron la cabeza. Acabé inconsciente y dejé a la plaza sin torilero dos días. La Casa de la Misericordia optó después por decirme ‘o la puerta, o la calle’, y continúo en la puerta, aunque sigo corriendo por el resto de España en todos los sitios, menos en mi querida Pamplona. La responsabilidad de la puerta es muy grande, es una gran feria y no la podemos dejar viuda.

P. Hay división de opiniones sobre el ambiente tan peculiar y singular de la plaza de Pamplona durante la Feria del Toro. Pero si algo que la hace única, además de su toro, es su ambiente. No hay otra plaza como Pamplona. ¿Qué opinas de ese ambiente y el papel de las peñas?

R. La plaza de toros, con su ambiente, es única. Conozco mucha gente que viene a Pamplona por primera vez y se va a la sombra. Al día siguiente le invitamos a ir a sol, y dicen que a sol no van. Pero el ambiente es extraordinario, hay que vivirlo. Parece que es un poco irrespetuoso a veces con el torero, porque un hombre se está jugando la vida, pero cuando un torero se pone a torear de verdad no hay plaza que pueda rugir más fuerte que la de Pamplona. Es imposible aburrirse en una plaza como Pamplona, cosa que por desgracia en otras muchas siempre ocurre. En Sevilla se oye el silencio, y aquí el bullicio.

P. Durante tu trayectoria como torilero de la plaza de Pamplona habrás vivido innumerables anécdotas de todo tipo. Cuéntanos alguna…

R. Os puedo contar la última del año pasado, cuando Borja Jiménez me hace señal y se viene a portagayola. Esos momentos son… uf. Cuando él se pone de rodillas, nos miramos, le hago la señal, él me la hace a mí, me doy la vuelta, abro la puerta… y no sé calcular muy bien cuánto tiempo estuvo de rodillas, pero creo que paso del minuto y medio esperando allí. Nos mirábamos, no sabía si levantarse o no, yo miraba al cielo, miraba adentro… fueron interminables. Ese tiempo fue muy largo y espeso.

P. Muchas gracias por atendernos.

R. Gracias a vosotros.

Imagen: @feriadeltoro
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