ARRIBES TAURINAS

‘Pepillo’ deja el detalle de la mañana en una entretenida capea en San Sebastián de los Reyes

Imagen: María Aliende

La localidad de San Sebastián de los Reyes (Madrid) ha celebrado en el día de hoy el primer encierro de invierno de su historia, con motivo de la celebración de la festividad de San Sebastián Mártir 2024. El encierro, con toros de Hermanos García Jiménez, transcurrió con rapidez pero resultó accidentado. Hasta cinco corredores fueron atendidos como consecuencia de caídas durante el recorrido. Posteriormente, en la plaza de toros se dio suelta a los cuatro astados del encierro -de manera individual- bajo una gran entrada en los tendidos y una alta participación de recortadores.

El primer toro de la capea salió con fuerza de los chiqueros, rematando en las tablas y con mucha movilidad. En esos primeros instantes de la lidia, se vieron varios recortes ajustados y meritorios. Posteriormente, el toro resultó más tardo, aunque mantuvo la nobleza y una cierta exigencia en el momento del embroque. En la muleta, el de Hermanos García Jiménez resultó noble, enclasado pero terminó rajándose. Buena actuación de los maletillas.

El segundo toro salió también con fuerza de los toriles, barriendo las tablas y con mucha chispa. Durante su suelta, los recortadores pudieron lucirse al recorte y al quiebro, aunque a su salida también un joven se atrevió a saltarle cerca de las tablas. El mejor detalle lo dejó ‘Pepillo’, con un extraordinario y soberbio quiebro de rodillas que puso la plaza en pie. El toro tuvo importancia y mucha transmisión, sin permitir ningún despiste (a punto estuvo de herir a un joven que trataba de saltar las tablas). En la muleta, mantuvo la movilidad y nobleza (aunque sus embestidas ya carecieron de emoción y humillación en el tramo final).

El tercer toro, de distintas hechuras y comportamiento, resultó más deslucido e incierto desde su salida. Por ello, no fue un toro fácil y eso dificultó el lucimiento de los recortadores. Apenas destacaron un par de quiebros y recortes, y los maletillas no tuvieron opción puesto que el animal terminó lastimándose un pitón al rematar contra las tablas. Debido a este incidente, se decidió enchiquerar rápidamente al astado.

El cuarto y último toro, perteneciente a la ganadería de Hermanos García Jiménez, no terminó de romper. Con movilidad y nobleza, al astado siempre le costó romper hacia adelante, resultando tardo y faltándole fijeza en algunos momentos. En la muleta se quedaba corto y no fue un toro fácil para los maletillas.

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