Hablar de Miura en Pamplona es hablar de palabras mayores. Es hablar de respeto, expectación, miedo, historia, leyenda… Hoy, un nuevo 14 de julio, Miura fue la encargada de poner el broche final a los encierros de una nueva edición de los Sanfermines. Un encierro típico de Miura: muy rápido, muy limpio y sin apenas percances que lamentar. La manada corrió estirada desde Santo Domingo, con algún toro dejándose ver e incluso abriéndose al lado izquierdo de la calle. Alcanzada la Plaza Consistorial y el tramo de Mercaderes, se abrieron los primeros huecos para coger toro, y también se vieron las primeras caídas de importancia. En la curva hacia Estafeta, varios corredores de gran trayectoria en Pamplona cayeron al suelo, a merced de la manada, que afrontó el inicio de la calle a gran velocidad. El frenético ritmo de los animales terminó por romper la manada, que se dividió en dos grupos. Tres toros por delante y tres por detrás. Con huecos suficientes para los corredores. Con oportunidades que fueron aprovechadas, dejando carreras sencillamente espectaculares. Muy largas y llenas de valor. Otras menos limpias y breves. La llegada a Telefónica, y la posterior bajada a la plaza, se desarrolló con mayor limpieza que otros días, pero con algunas caídas tras ser arrollados por los astados. También en el callejón de la plaza de toros. Finalmente, el encierro concluyó en un tiempo de 02:22 y el parte médico recogió hasta seis heridos, cinco traslados al hospital y ningún herido por asta de toro. Esta tarde, dicha corrida será estoqueada por los diestros Rubén Pinar, Juan Leal y Jesús Enrique Colombo.
