Fernando Adrián, nueva Puerta Grande en una Beneficencia ‘descafeinada’

Imagen: Plaza 1

Hace tan solo una semana decía que la Corrida In Memoriam en homenaje al Yiyo celebrada en Las Ventas fue de todo menos un homenaje. Pues bien, lo de hoy en Madrid pareció cualquier cosa menos la prestigiosa Corrida de Beneficencia. Demasiado cemento en la que debería de ser la corrida más importante -más aún con la presencia del Rey en el palco real- de la temporada venteña, y que terminó siendo la confirmación de un fracaso -previsible- del ‘novedoso’ planteamiento de la empresa en torno a esta corrida. Un fracaso ‘maquillado’ por el triunfo de Fernando Adrián, que salió a hombros por segunda tarde consecutiva de la plaza de toros de Las Ventas. Un claro golpe en la mesa. Un nuevo toque de atención a las empresas y al -podrido- sistema taurino. Una nueva Puerta Grande que para algunos habrá sido un punto excesiva, pero que debería servir para continuar renovando el escalafón. Ojalá le sirva. Además, por si no fuera suficiente este toque de atención, un gran toro de Juan Pedro Domecq reivindicó a la ganadería en su mejor paso por Madrid -con una más que interesante corrida en San Isidro- de los últimos años. Tres toros lidió Juan Pedro en la tarde de hoy, y los tres tuvieron sus matices (siendo el más deslucido el segundo, correspondiente a Emilio de Justo), aunque sobresalió el extraordinario sexto, de gran juego y a más en el último tercio. No fue mal toro tampoco el quinto de Victoriano, encastado, exigente y por encima de su matador. Por su parte, Daniel Ruiz lidió un interesante primer ejemplar, y un inválido tercero, que debió ser devuelto ante el pasotismo incomprensible de la presidencia. Tampoco debió haber sido aprobado en el reconocimiento, por su falta de trapío y seriedad para Madrid. Ello despertó fuertes protestas que acabaron con un trifulca en el tendido bajo del 8. ¡Ay si llega a pasar en el 7! Cierran el tendido inmediatamente, pero claro como fue en la sombra… Ahora algunos callarán.

Fernando Adrián dejó lo más destacado de la tarde con una faena rotunda al sexto toro. Inició con cambiados por la espalda, antes de entregarse al natural. Siempre templado y queriendo hacer todo con suavidad, Fernando Adrián completó una faena que fue a más y tuvo gran eco en los tendidos. Por derechazos, toreó en redondo, encajado y tratando de evitar los ‘enganchones’. Tuvo mucha ligazón la faena, y varios cambios de mano con torería y mucho gusto. ¡Y un natural de los que nunca acaban! Tiene futuro este torero, que necesita rodaje y oportunidades para seguir puliendo su concepto y los defectos. ‘Secuestrador’, de extraordinaria condición, con muy buen tranco, codicia, calidad y humillación, pudo merecer aún más rotundidad. Pero las ganas, el esfuerzo y la ambición fueron virtudes indiscutibles en la faena. La estocada, entera, resultó efectiva y las dos orejas fueron otorgadas por el palco.

No tocó ‘pelo’ Sebastián Castella, a pesar de que dio una vuelta al ruedo tras petición, pero volvió a cuajar una tarde más que seria y firme -volvió a sufrir un fuerte revolcón en su primer toro- para poner un broche más que digno a su gran feria isidril. Sus inicios de faena fueron más que notables, y aunque ambas tuvieron altibajos, bien por el viento, o bien porque los toros fueron yendo a menos, la firmeza y la templanza del torero francés sirvieron para convencer -de nuevo- a la afición venteña. Emilio de Justo, al que se le hizo muy largo -a buen seguro- su paso por San Isidro tras esa primera puerta grande inmerecida y excesiva, estuvo voluntarioso pero ninguna de sus faenas terminó de romper. Fue silenciado.

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