La tarde de ayer en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid) fue la más controvertida de la temporada. El emotivo homenaje al «Yiyo» resultó cuánto menos decepcionante, y careció de la emotividad que se presuponía que iba a tener esta corrida «In Memoriam». Fue una tarde en la que los toros de Victoriano del Río se mostraron por encima de la terna, ofrecieron opciones de triunfo -especialmente los lotes de El Juli y de Roca Rey- y se fueron con las orejas puestas al desolladero, salvo una oreja de cuestionable peso al tercero de la tarde (sin acertar con los aceros y tras casi sonarle los tres avisos), por parte del diestro peruano. El resto del festejo navegó entre el tedio y una tensión en los tendidos, que se encargó de avivar con varios gestos chulescos, Andrés Roca Rey. Mandó callar al Tendido 7 en un claro reflejo de su frustración y desesperación, después de su mediocre paso por San Isidro y la angustia por triunfar, sí o sí, en la tarde de ayer. Una tarde, la suya, basada en el valor y la entrega, pero que no se reflejó en la rotundidad que merecieron ambos toros. Además, durante la faena al último toro del festejo, sufrió un espeluznante percance del que se repuso. A pesar del fallo con las espadas, el público se dejó llevar por el triunfalismo -populista- y pidió también la oreja en el sexto toro. El presidente no la concedió. A continuación, adjuntamos un vídeo con el resumen del festejo:
