David Bustos

Un encierro tranquilo, si es que un encierro de Brihuega se puede llamar así, cerró una intensa jornada taurina en el municipio. Algún susto por caídas en la rápida y corta suelta de dos vacas por las calles, y otro momento de tensión en el vallado al inicio del recorrido, fueron los únicos momentos destacables del encierro vespertino. Hasta seis toros fueron soltados de nuevo desde la plaza de toros; sin embargo, salvo en los primeros instantes durante los cuales los toros salieron con más chispa, los animales acusaron el cansancio y la experiencia de las sueltas anteriores. Además, costó enchiquerar a los últimos toros, ya bastante parados en el asfalto, alargándose así el final del que fue un deslucido encierro urbano en Brihuega.

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