Rompió el paseíllo en Sevilla y todas las miradas se dirigieron al espectacular traje de luces que estrenaba hoy Emilio de Justo en Sevilla. De Nazareno y Oro. Un traje muy torero. Sacó a saludar a los dos matadores la afición de Sevilla antes de la salida de «Mosquero», el primero de Victorino Martín. El de la A Coronada flojeó en el caballo pero embistió con buen aire en los capotes. En banderillas Joao Ferreira y Fernando Sánchez pusieron en pie a La Maestranza con tres pares de enorme exposición y efectividad. Sin apenas humillar en la primera tanda, Ferrera lo sacó hasta casi los medios y lo probó por el pitón izquierdo. De uno en uno y alargando al máximo el muletazo, el de Victorino pareció embestir mejor. O dejarse más. Pero en cuánto Ferrera intentó ligar los muletazos, el toro se quedó siempre cortó y las embestidas perdieron lucimiento. Rajado el de Victorino, la faena acabó haciéndose en la querencia de tablas y sin excesiva emoción. Con la mano derecha, muletazos cortos y en redondo, hasta lo que permitió la pobre condición del toro. Sin opciones Ferrera. Digno y por encima del toro. Media estocada fulminante (ovación con saludos). Precioso de hechuras y muy de Sevilla era el segundo toro de Victorino, que remató y se estampó en un burladero a su salida, quedando descoordinado e inválido. Fue devuelto a los corrales. El sobrero, también de Victorino, se asomó a La Maestranza hasta en dos ocasiones para después volver a los corrales, aún abiertos. ‘Verdadero’ fue un toro de los que impone que solo mirarlo. Salió desafiante bajo la lluvia. Se estiró a la verónica con mucho mérito Emilio de Justo y despertó la primera gran ovación de la tarde. Con mucho gusto y limpieza lo dejó colocado en el caballo, donde el toro cumplió en dos medidos puyazos. Sorprendió la despaciosidad con la que Emilio sacó al de Victorino al tercio en los primeros muletazos. Hubo un derechazo de los de abandonarse y un pase de pecho de los de verdad. Lento. Un resbalón le dejó a merced del toro que le volteó en dos ocasiones de manera muy fea. Siguió toreando de Justo con la mano derecha, de nuevo, muy templado. Toro y torero. Mucha nobleza tuvo el de Victorino por ese pitón, a pesar de quedarse corto. No era fácil acoplarse a la embestida tan dormida y corta del animal, y Emilio lo logró en muchos momentos de la faena. Misma condición tuvo por el pitón izquierdo, aunque por ahí embistió más descompuesto aún. Volvió a la mano derecha para cerrar la faena y volvió a sonar el olé de Sevilla bajo el compás y el temple de de Justo. Venido a menos el de Victorino. Le faltó fondo, profundidad y emoción. Pinchazo y gran estocada (ovación con saludos).

Incierto y suelto fue el tercer toro de Victorino a su salida. Tuvo un comportamiento de manso en el caballo y en banderillas no ayudó en absoluto. Tiró de oficio Ferrera que tan solo pudo justificarse. Inteligente lidia sobre las piernas y, de nuevo, una media estocada que hizo caer al toro sin puntilla. Toro descastado y sin opciones de Victorino (silencio). Genuflexo y resolutivo estuvo de Justo a la verónica para recibir al cuarto toro de la tarde. Cumplidor y tardo en el caballo, el de Victorino metió bien la cara y se deslizó en los capotes. No fue fácil en banderillas y se vivieron varios momentos de tensión. La primera tanda fue importante. En los primeros muletazos Emilio le enseñó a embestir por abajo sin enganchones y sometiéndolo con poder. Sacó fondo y una extraordinaria calidad el de Victorino para permitir a de Justo cuajar otro par de tandas con la mano derecha muy firmes y logradas. Los pases de pecho con los que abrochó las series fueron de aquella manera. Perdiéndole un par de pasos entre muletazos, de Justo lució al toro al natural y se rompió a torear con el mentón clavado en el pecho y con mucha naturalidad. Hiló cada muletazo con empaque y armonía, y el toro rompió hacia adelante con embestidas humilladas y con mucha profundidad. Buen toro y gran faena de Emilio, que dejó varios remates muy templados en los medios antes de irse a por la espada. La última tanda con la mano derecha hizo rugir a La Maestranza y el trincherazo final la hizo erupcionar entre olés y gente puesta en pie en los tendidos. Sin la ayuda y el toro todavía embistiendo con emoción y una gran calidad, de Justo volvió a dejar otra tanda extraordinaria. Con la figura abandonada. Con el corazón entregado. Se tiró con todo Emilio y el toro rodó entre el delirio y el alboroto del público sevillano (dos orejas de ley y gran ovación para el toro en el arrastre).

Cierto interés mantuvo el quinto toro durante toda su lidia. Hasta los mismos medios se lo sacó Antonio Ferrera para dejar una primera tanda con la mano derecha que despertó de nuevo la esperanza en los tendidos. Alargando la embestida y evitando que el toro le tocara los vuelos de la muleta, Ferrera lo toreó con mucho temple con ambas manos. Al natural dejó una tanda extraordinaria con el toro arrastranco el hocico por el albero. Otro buen toro de Victorino, con mucha clase y temple en la muleta. Sin ayuda, Ferrera se abandonó en muletazos sentidos aunque más acelerados. Alternó ambas manos en varias tandas de improvisación y total dominio de la faena. No alargó demasiado y en los mismos medios lo mató de una media estocada (vuelta al ruedo tras petición y ovación para el toro). Salió el sexto toro suelto y Emilio no se lo pensó dos veces en ir a pararlo hasta los medios. Dos medias sensacionales y una soberbia media genuflexo y entregado. De nuevo, se gustó Emilio al colocarlo al caballo. Cumplió en el peto el de Victorino y lo sacó en un quite muy personal y lidiador Ferrera. Arrebatado y con mucho valor replicó de Justo por chicuelinas. Buenas embestidas dejó en los capotes el de Victorino, humillando y con mucha nobleza dentro de la exigencia de la ganadería. Brindó al público de Justo. El de Victorino se movía y tenía cierta clase pero también un peligro sordo que obligaba a poderle para evitar sobresaltos. Le costó acoplarse a él al torero en las dos primeras tandas, pero con paciencia y mucho poder fue imponiendo su mando. En la tercera tanda el cambio de mano paró los relojes de La Maestranza. Y la cuarta fue para quitarse la camisa. Midiendo a la perfección los tiempos y las distancias, de Justo meció en su muleta al encastado ‘victorino’ y dejó varios naturales muy templados durmiendo sus embestidas. El público puesto en pie y Emilio que siguió apostando con la mano izquierda, aunque con el toro ya venido a menos. Se acabó el fondo del toro e inteligente estuvo de Justo poniendo fin a la faena con un par de ayudados por alto de sabor añejo. Redondeó la faena con una tanda muy firme y de valor con la mano derecha. Se le resbaló la mano al primer intento y al segundo logró meterle la mano. Hubo petición pero no mayoritaria. A un paso de la Puerta del Príncipe (ovación con saludos tras petición).

Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de la feria de San Miguel. Mano a mano. Más de media entrada dentro del aforo permitido. Toros de Victorino Martín: bien presentados y de variado juego. La segunda parte, muy interesante. Antonio Ferrera: ovación con saludos, silencio y vuelta al ruedo tras petición. Emilio de Justo: ovación, dos orejas y ovación tras petición.

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