Lo Bravo, el programa de Telemadrid dirigido por Carmelo López acumula día tras día altas cotas de audiencia. Volverá este domingo 27 con el matador Jiménez Fortes después de haber mostrado el lado más íntimo de Gonzalo Caballero, Javier Cortes y las importantes ganaderías madrileñas. En el futuro se esperan programas dirigidos a Víctor Barrio, Alberto Lamelas o al madrileño coso de Las Ventas.

Como un soplo de aire fresco, la tauromaquia vuelve a estar en los focos de los medios de comunicación. Durante estos últimos diez años, y agudizándose durante la pandemia, hemos visto como revistas, programas radiofónicos y televisivos desaparecieron de la pantalla. No hay que remontarse a la decisión, que bien puede ser partidista o no, de eliminar radicalmente la tauromaquia del ente público nacional. Hemos visto caer la mítica e histórica revista 6TOROS6 y borrar de un plumazo en antena los programas radiofónicos de Sixto Naranjo en COPE o Manolo Molés en la Cadena SER.

El antitaurinísimo mediático, unido a los despidos provocados por la falta de recursos en la crisis del Covid-19, ha puesto al mundo taurino en una línea de no retroceso que estuvimos muy cerca de cruzar. Digo estuvimos muy cerca porque gracias a la vacunación, la distancia interpersonal, los aforos o la unión de los astros, esto empezó otra vez a rodar.

Han sido, como ya en muchas otras ocasiones, las televisiones autonómicas las que han sacado las castañas del fuego. La apuesta que ha hecho Telemadrid por la tauromaquia es digna de elogio. Es irreprochable, sin lugar a duda, el trabajo de Castilla la Mancha Media, Canal Sur y Castilla y León TV. Pero que la televisión pública de la capital española, centro neurálgico del animalismo, televise corridas de toros y además destine presupuesto para la grabación de documentales de tal calado, como Lo Bravo, dice mucho del personal que lo hace posible.

Pero no nos podemos olvidar que esto no es un regalo. En ningún sitio cambian duros por pesetas, todavía menos en el mundo mediático. Si después de tres semanas los toros siguen en antena es porque salen los números. La audiencia es la democracia televisiva. La gente elige que quiere ver y en consecuencia, que se mantiene o no en antena. Lo Bravo ha cosechado un 5% de share en su cota más baja. Las retransmisiones de las novilladas han llegado hasta el 10%. Estamos hablando que uno de cada diez espectadores de la Comunidad de Madrid decidió desechar cadenas como TVE, Antena 3 o Tele5 para ver los toros.

En este punto está lo verdaderamente importante. Es la gente desde sus casas, con el mando de la televisión, quien tiene que decidir qué es lo quiere o no quiere ver. No puede ser el político de turno el que decida que la tauromaquia vuelva a la pequeña pantalla. Los toros no pueden ir escoltados por la derecha. No podemos dejar que los partidos nos utilicen en su campaña electoral, el desmarque partidista debe ser absoluto. La tauromaquia fue, es y debe ser del pueblo.

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