* Crónica vía: DAVID BUSTOS


La única novillada incluida en la feria de «San Isidro» de Vistalegre tuvo un cartel de gran interés y nivel que no se vio reflejado en los tendidos desafortunadamente. Se echó de rodillas Antonio Grande para recibirlo con varias largas muy templado en el tercio. Un puñado de verónicas le sirvieron para abrochar el saludo. Una voltereta del toro tras salir del caballo alarmó a todos los allí presentes, pero el torero calmó los ánimos con un quite muy ajustado y logrado por gahoneras. Brindó al público Antonio Grande y de nuevo volvió a echarse de rodillas. Gran inicio de rodillas la del joven novillero, que le tragó mucho y no se levantó hasta al pase de pecho. Repetidor y muy noble el de El Freixo en esos primeros compases. Sin embargo, y a pesar de la disposición de Antonio Grande con la mano derecha en las siguientes tandas, la faena comenzó a perder acople. El gran fondo del novillo y la notable exigencia del mismo dificultaron la labor del novillero, que no consiguió poderle en muchos momentos. Esto provocó que su toreo al natural -el novillo también tuvo peor condición- tuviera más altibajos y enganchones. Mejor estuvo Antonio Grande por el pitón derecho, destacando la profundidad que intentó lograr siempre en sus muletazos. Además, ese fue el mejor pitón del toro. Mucho valor derrochó Antonio Grande en el final de faena, por manoletinas de rodillas y varios remates, también con las rodillas en tierra. Estocada. Oreja con leve petición de la segunda y gran ovación para el bravo novillo de El Freixo.

Con un trasteo muy lento y suave sacó a los medios Tomás Rufo a su primer novillo. El cambio de mano fue al ralentí. Rufo le vio desde el inicio la buena y enclasada condición que tenía el de El Freixo por el pitón izquierdo y lo llevó muy largo en las primeras tandas. Con la figura totalmente relajada, encajada y sin forzarla. En tandas cortas pero con gran poder. Firme. Llevándolo templado y a la vez imponiendo ritmo a las tandas. Más irregular fue el novillo por el pitón derecho. Rufo lo toreó siempre hacia adentro, dándole su tiempo y acortando poco a poco las distancias según el animal se iba quedando más corto. De más a menos el de El Freixo, que obligó a Rufo a pegarse un arrimón en la segunda parte de la faena. Un par de remates por abajo y el valor de dejarse pasar los pitones por el estómago y la taleguilla consiguió emocionar al público. Final de mucho valor de Rufo, que estuvo por encima del novillo, al que le faltó más duración y le sobró brusquedad en el tramo final de la labor con la muleta. Gran estocada. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Entregado y muy variado estuvo Manuel Perera con el capote. Lo recibió a portagayola por gahoneras, recordando al gran y eterno Fandiño, y se lució en el quite por tafalleras y una gran media. Dos tandas de rodillas en los medios, una de ellas por el pitón izquierdo, hicieron rugir Vistalegre en el inicio de la faena. El toro de El Freixo regaló unas extraordinarias embestidas en esas primeras tandas y Perera lo cuajó con mucha firmeza. Totalmente entregado y con una actitud irreprochable, el novillero lo toreó por ambos pitones, logrando un perfecto equilibrio entre el poderío y la espectacularidad de su concepto. Un par de cambiados por la espalda y el arrimón final metido entre ambos pitones y dejándose rozar su cuerpo con la cara del animal hicieron de la faena una auténtica exhibición de su gran capacidad y dimensión. Anteriormente, Perera dejó muletazos de gran trazo y calidad, buscando siempre la limpieza y el poder las exigente embestidas del novillo. Gran ejemplar de El Freixo, encastado y con transmisión en sus embestidas. Su exigencia provocó que todo lo que hizo Manuel Perera tuviera mayor importancia si cabe. Faena con buenos momentos por ambos pitones, a pesar de estar algo acelerado el novillero en ciertos momentos. Final de vértigo. Se tiró con todo a matar, dejando una estocada entera pero resultando gravemente herido. El toro le hirió por asta de toro en la zona del abdomen/ingle aparentemente. El percance fue estremecedor y la plaza se quedó helada. Fue trasladado con urgencia a la enfermería y allí ha sido intervenido. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Con la plaza aún muda y helada por el percance de Manuel Perera, salió el cuarto novillo de El Freixo. Más serio y ofensivo por delante. Quiso gustarse Antonio Grande tanto en el inicio como en el final de su labor con la muleta, dejando un puñado de remates por abajo, pero el ambiente frío en la plaza y la falta de rotundidad -y limpieza- de la faena hicieron que esta no tuviera eco en los tendidos. Otro buen novillo de El Freixo, que tuvo una gran calidad por ambos pitones -con algo menos de empuje, quizás, por el pitón izquierdo- y, aunque no transmitía tanto, superó al novillero en algunos momentos de la faena. Faltó limpieza y más mando. No obstante, Antonio Grande estuvo dispuesto y dejó algunos muletazos sueltos destacables. Silencio.

El banderillero Fernando Sánchez calentó el ambiente de nuevo con un par de mucha exposición y Tomás Rufo, seguidamente, puso en pie al público con un emotivo y especial brindis a su compañero Manuel Perera. Dejó la montera en la puerta de la enfermería y puso el bello de punta a los aficionados. Le desarmó el de El Freixo en la primera tanda pero se vino arriba Tufo y toreó parando los relojes con la mano derecha. El cambio de mano saliendo de la cara del toro andando con enorme torería fue sencillamente extraordinario. Muy templado Rufo que, consciente de la nobleza del toro y el ritmo que tenía por el pitón derecho, lo toreó casi en redondo sin que este le tocara la muleta ni una sola vez. Perdió intensidad la faena en los primeros muletazos con la mano izquierda -con el toro algo más parado- pero pronto Rufo volvió a meter de lleno al respetable con un par de naturales muy templados. Toreando muy despacio. Como los buenos toreros. Volvió a la mano derecha y Rufo terminó de exprimir ese gran pitón derecho del de El Freixo. Importante faena del novillero que entendió, cuajó y se gustó frente a su segundo novillo. Algo venido a menos pero con mucha nobleza y una extraordinaria calidad, Gran estocada. Dos orejas de ley para Tomás Rufo.

El sexto novillo de El Freixo, debido al gravísimo percance de Manuel Perera, le correspondió a Antonio Grande. Ni las verónicas de salida, ni las tafalleras en el quite, consiguieron conectar con el respetable. A pesar de ello, el novillero no se amedrentó y comenzó la faena por estatuarios. Al novillo de El Freixo le costó más definirse en la muleta, especialmente en la primera mitad, pero embistió también con nobleza dentro de ese punto de exigencia que tenía al acabar -se volvía rápido- el embroque. No fue un novillo fácil de entender, ya que pedía más suavidad. Cuando se le hizo todo más brusco, embistió peor. Faena con altibajos de Antonio Grande que, de nuevo, dejó muletazos sueltos pero sin terminar de hacer romper la larga faena. Le metió bien la mano y sonó un aviso. Silencio.

Palacio de Vistalegre. Quinto festejo de la feria de «San Isidro». En torno a un cuarto de entrada dentro del aforo permitido. Novillada de El Freixo, bien presentada y de extraordinario juego. Antonio Grande: oreja con petición de la segunda; silencio y silencio tras aviso; Tomás Rufo: oreja con petición de la segunda y dos orejas; Manuel Perera: oreja (herido). 


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!