• Entrevista vía: DAVID BUSTOS

Directo con Juan José Padilla en Instagram (10/04/2020):

P. ¿Cómo es el día a día de Juan José Padilla, tras despedirse y poner fin a su carrera como matador de toros?

R. Yo cuando me despedí, me despedí siendo consciente de que tendría que pasar por el quirófano en varias ocasiones. Tuve tres intervenciones, dos de ellas muy severas. Entonces yo tenía planteado el año un poco sabático en ese sentido, para recuperarme de las operaciones, para dedicarle tiempo a mi familia y bueno, pude realizar también varios viajes que tenía pendientes. Y también pues mantener ese contacto con el mundo del toro, porque pude ir a alguna feria como Castellón, Sevilla o en Madrid, donde tuve la oportunidad de estar en el palco con el Rey Don Felipe VI, acompañándolo en la corrida de la Beneficencia. Para mi esa fue una sorpresa muy grata y bonita. Luego a partir de junio tuve las operaciones, pero el día a día lo llevaba bien con mi familia. Si es cierto que cuando te retiras del toreo, sientes un vacío muy grande que no lo puede rellenar ninguna otra actividad. Pero desde el pasado año tengo un contacto con el novillero Manuel Perera, de Badajoz, y eso pues me ha creado unas expectativas y una ilusión tremenda en apoderarle, en ayudarlo y en implicarme un poco en su carrera. Para mi hasta que desgraciadamente llegó el confinamiento era muy ilusionante llevarle al campo, acompañarle a los tentaderos… Han sido unos meses muy bonitos pero cuando ha llegado el confinamiento pues nos hemos quedado parados. 

P. Antes de despedirse siempre dijo que nunca se alejaría del mundo del toro, y el hecho de apoderar a Manuel Perera, imaginamos, es la confirmación de que eso no va a suceder. 

R. Yo estoy muy agradecido al mundo del toro. Le estaré eternamente agradecido por el respeto y el cariño que recibo. Y bueno, siempre dije que no me iba a desvincular y desde entonces he asistido a todos los coloquios y conferencias que he podido. También mantengo una relación estrecha con los compañeros y con los ganaderos. E implicarme de esta forma si no es porque lo he visto personalmente y me ha llegado a emocionar y a ilusionar, pues a lo mejor no hubiera dado el paso. Pero viendo las cualidades de Manuel y y las circunstancias en las que ha llegado al debut con picadores, preparado al 100% por la Escuela, y todo eso sumado a una identidad personal muy marcada y una manera de interpretar el toreo muy natural, pues al verle estas cualidades sentía la necesidad de sacar adelante a un joven que tiene mucha vocación y mucha afición por ser torero. 

P.  Volviendo a su trayectoria. Su carrera, es evidente, que ha sido un ejercicio de superación constante, de mucho sufrimiento, de muchos y muy duros percances… La cogida de Zaragoza marca un antes y un después. Sin duda supone un punto de inflexión. Y a día de hoy aún hay gente que no llega a creer cómo después de ese percance tan complicado, pudiera reaparecer tan sólo meses después en Olivenza, y salir a hombros en la tarde de su reaparición. 

R. Las personas tienen que tener voluntad para todo en la vida. Yo he aprendido de grandes ejemplos que no son conocidos, que son anónimos y que demuestran una gran voluntad para seguir adelante a pesar de lo sucedido. Hay personas que he conocido con cáncer o con minusvalías, y que tienen una voluntad de hierro. Yo cuando tuve este percance sabía que me costaría mucho volver a la cara del toro, pero nunca tiré la toalla y siempre tuve la esperanza en vestirme de torero. Pero con la misma identidad y sin la compasión de nadie. Yo quería salir a la plaza por méritos propios y tuve una preparación paralela a todo esto, estuve en fisioterapia, en logopedas, asistí a una clínica de alto rendimiento para fortalecer el cuerpo porque había perdido 18 kilos y estaba muy delgado. Llegaba una nueva etapa en mi vida y tenía que prepararme muy bien en el campo, en los tentaderos y entrenando mucho. Volver a un circuito con unas corridas de toros que prácticamente no conocía, con la pérdida del ojo, la audición… Pero yo no quería transmitir compasión, yo lo sentía como una enseñanza nueva. 

P. Una de las cosas que más sorprende, porque siempre lo ha contado, es que fueras tú y no los demás, quien tratara de animar a todo su entorno durante ese trance en el hospital: a familiares, a compañeros, a amigos… 

R. Se hace duro, y siempre llegas a tener algún bajón. Como he dicho en muchas ocasiones, pasaba todo el toreo por el hospital. Pasaba mucha gente para darme fuerza y ánimos. Pero la gente se derrumbaba a los pies de la cama, lloraban y se emocionaban. Todos me decían que todo iba a salir bien para ayudarme. Y yo como apoyo a ellos siempre les intentaba decir que era un percance más, que no pasaba nada, que yo me iba a recuperar pronto y que volvería torear. Incluso llegaba a bromear para maquillar un poco la situación porque bueno, yo veía a toreros, como el maestro Sebastián Castella, un compañero y un amigo al que quiero muchísimo, que llegó al hospital y no pudo hablar, empezó a llorar y lo primero que hizo fue descolgar su cadena y colgar la medalla en mi pecho. Y yo recuerdo que le dije: «Venga Sebastián que la próxima corrida que vamos a torear juntos te las voy a devolver y que pronto podremos hacer el paseíllo juntos». Y así fue, pude devolverselas en la feria Arles, cortamos cuatro orejas y salimos los dos a hombros. Gracias a Dios se cumplieron esas ilusiones de aquel día. 

P. Quizás todo ese sufrimiento de su entorno pudo ser lo que le animó a tomar la decisión de la retirada. 

R. Bueno yo había cumplido ya un ciclo en mi trayectoria, además de haber pasado un trance delicado. Yo no he dejado de torear ningún año en toda mi carrera, ni en España ni en América, y he tenido algunos percances y algunas operaciones también, y esas cosas también había que tenerlas muy en cuenta porque a mi siempre me ha gustado salir al 100% a la plaza, con todas mis facultades. Entonces, antes de que me faltarán las facultades o que me mandara la gente a tomar esa decisión, he querido tener responsabilidad y seriedad. Siempre he querido ser muy riguroso en mi trayectoria, mi carrera ha sido muy respetada y yo quería que fuera así hasta el final. 

P. A pesar de todos los percances, nunca oímos de un torero palabras de rencor u odio hacia el animal. 

R. Esa enseñanza la tuve desde muy pequeño en casa. Mi padre que ha sido un gran aficionado y que quiso ser torero, aunque por diversas circunstancias no lo logró, pero siempre entendió la profesión y me transmitió esa manera de verla. Él me decía que las figuras tenían que pasar siete u ocho veces por la enfermería al cabo de la temporada porque tenían que defender ese estatus de figuras del toreo, y que ese era un tributo que pagaban los toreros. Entonces pues bueno, evidentemente tenías que tener esa capacidad mental y física para recuperarte y para volver a la cara del toro. Yo lo viví también de cerca con otros toreros y yo creo que eso hace que sea una enseñanza. Pero independientemente de todas estas enseñanzas,yo creo que va en la persona la voluntad y la ilusión de cada uno.

P. Volviendo al año de la despedida. ¿Se imaginaba un adiós así? 

R. No, la verdad es que ni soñado. Yo desde luego si me lo dicen antes de hacer la temporada de despedida no me lo creo. Porque ya empecé en Olivenza, en la primera tarde, cortando tres orejas y saliendo a hombros con la corrida de El Tajo y La Reina. Luego vino Castellón y Valencia, donde corté una oreja también. En Sevilla también estuve muy bien, aunque fue en septiembre cuando me despedí y corté una oreja. Además allí en Sevilla me tocaron la música antes de coger la muleta y fue un reconocimiento muy bonito a toda mi trayectoria por parte de la banda de música de La Maestranza. También en mi tierra, en Jerez, donde pude brindar el toro de mi despedida a mis padres, la despedida en el Puerto de Santa María, en Sanlúcar de Barrameda que es mi tierra adoptiva… Sin olvidarme claro de Madrid que sin cortar orejas pero ya fue un triunfo para mi poder salir a los medios a saludar con esa ovación tan fuerte y rotunda de la plaza de Las Ventas. Y luego el paso por Pamplona, que es una plaza muy significativa para mi, pues ya visteis lo emotivo que fue, aparte de salir a hombros y de cortar las orejas, la salida a hombros con toda la plaza gritando «Padilla, quédate» pues se ha quedado marcado para siempre. Bilbao es otra plaza que significó mucho en la despedida, Santander… Es que si te digo la verdad han sido muchos años consecutivos en todas las ferias, en las que siempre he recibido mucho cariño por parte de la afición. En Francia también te puede decir plazas especiales como Béziers, Mont de Marsan, Dax, Nimes… En América también. De hecho pensamos en cortar la temporada en Zaragoza porque es donde pasó el percance pero no podía irme sin despedirme de la afición de América, con el cariño y la relación de amistad que tengo con muchos ganaderos, compañeros y aficionados. Entonces planteamos una temporada bonita allí, que la terminaría luego en La México, una plaza donde todos tenemos muy buenos recuerdos. En mi caso, cuatro puertas grandes y el indulto de Sonajero, el toro de Villa Carmela. Fue muy bonita esa última tarde también.

P. ¿En algún momento pensó en echar marcha atrás en su decisión de retirarse? 

RNo, yo en cada corrida que toreaba sabía que no volvería a ese hotel a vestirme de torero. Y han sido muchos años, incluso con las mismas habitaciones. A Pamplona en los veintiún años que fui nunca cambié de habitación, en Bilbao igual, en Santander… Hay muchas plazas en las que me han respetado todos los años. Es cierto que se queda un poco de añoranza por no volver a vestirse de torero, pero sin ningún tipo de melancolía de pensar «oye, algún día volveré». No, no, lo hice convencido. Tan convencido estoy que si fíjate que solo he toreado una becerra y llevo un año y medio retirado. ¡Y por un compromiso en Sanlúcar de Barrameda con la Escuela del Volapié! Y he ido al campo muchas veces, pero no he querido ponerme delante. 

P. Pero torero nunca se deja de serlo.

R. Eso está claro. Yo nací torero y moriré torero. Yo tengo un sobrino que se llama Jaime y él quiere ser torero. Está apuntado a la Escuela Taurina de Jerez y viene conmigo al campo, torea sus becerritas. Pues oye, quien sabe si dentro de seis o siete años, si me encuentro bien, ¿por qué no le voy a dar la alternativa? Pues sí podría. Pero no voy a competir nunca más en temporada. Lo he dicho siempre, ya ha pasado mi ciclo y yo si hago algo, o es por esta situación familiar o por alguna corrida que signifique algo, por unos damnificados, por algo benéfico… Pero no para compartir. 

P. Con los festivales benéficos a favor de los cirujanos taurinos, siempre dejó claro que si había que ayudar, ayudaría. 

R. Claro, yo siempre lo dije. A mi me llamaron de la prensa y les dije mirad, yo no sé cómo va el cartel, pero si hace falta que esté Padilla, estaré. Por los médicos siempre tendré una obligación moral y personal de ayudarlos. Luego finalmente se celebró en vez de en Vistalegre en Aranda, y me llamó el empresario y amigo Alberto García, y me ofreció un novillo. Pero le dije que el cartel ya estaba montado, que ya había seis novillos y que meter uno más no cabía. Ahora bien, si caía alguien del cartel, ahí estaba yo. Él lo hacía con todo el corazón del mundo, pero siendo sinceros, el cartel ya estaba rematado.

P. Ha dicho que salvo una becerra no ha toreado ningún animal en el campo. ¿Torea de salón?

R. Sí, sí. Tengo mi capote y mi muleta y habitualmente muevo los trastos y sigo mi rutina de trabajo. No he dejado de entrenar y de prepararme físicamente, de cuido mucho. Mira, me pruebo hasta los trajes y me quedan bien (risas). No me cuesta trabajo cuidarme porque lo he hecho toda mi vida, pero lo que no tengo obviamente es la cabeza como para estar pensando en plazas de toros, en compromisos… No, porque mi compromiso conmigo mismo ya está más que reconocido. He recibido muchísimo más de lo que esperaba y me siento recompensado. 

P. Cuando se sale de un percance, imaginamos que también hay una batalla contra su propia cabeza y contra uno mismo.

R. Sí, claro. Sin duda. Por eso decía que además de estar al 100% físicamente también es muy importante que la mente esté despejada. Un torero rinde en la plaza mucho más con la mente despejada, que cuando lleva un problema en la cabeza. Hay que tener esa capacidad y dejar a un lado los problemas. Por eso es fundamental tener una familia que te ayude, que te aporte, y unos amigos que te hagan el camino lo más llano posible. Cada torero se conoce y conoce sus limitaciones. Es una cuestión muy personal de cada uno. 

P. La personalidad de cada torero también es muy importante para conectar con los tendidos. 

R. Yo siempre dije que iba a guardar mi identidad. Antes del percance fíjate era un tipo de toro que cada tarde era una batalla, y lo sigue siendo. Y yo sigo teniendo un respeto tremendo a todos esos toreros que también conmigo hacían frente a este tipo de toros. Luego tuve la oportunidad de matar otro tipo de corridas, y después de ocho temporadas, admiró aún más si cabe eso porque me he dado cuenta que era un esfuerzo titánico cada día. Era una técnica y un toreo diferente. 

P. Ganaderías como Miura, estará de acuerdo conmigo, le han dado mucho. Ahí está esa tarde del 11 de julio del 1999 en Pamplona, con ese importante triunfo que te abrió hueco siendo un torero desconocido prácticamente. 

R. Yo había estado bien en Sevilla, con una corrida de Carlos Núñez a la que corté una oreja y di una vuelta al ruedo en mi otro toro, y a raíz de eso me llamó la Casa de la Misericordia. Se fijaron en mí y me pusieron en la corrida de Miura de Pamplona. La preparación mental y física en esos meses sabía que tenía que ser brutal porque allí tenía que pasar algo. Una oreja o una vuelta al ruedo no me valía, si no iba a seguir toreando en los pueblos y yo quería salir de ahí lanzado y bueno, así fue. A partir de esa corrida, me subí al tren y pude estar en todas las ferias. Esa tarde despertó una expectación tremenda y pude ir aprovechando sustituciones, e ir sumando triunfos. Las corridas duras las seguí matando durante muchos años, las defendí y creaba mi espectáculo sin salirme de esa línea. 

P. Antes comentaba que nunca imaginaba una temporad como la de la despedida. ¿Algún día, en su juventud cuando era panadero, imaginó llegar hasta dónde ha llegado en el toreo? 

R. Yo lo que he conseguido era impensable. Es cierto que yo soy muy soñador, y alguna vez lo habría soñado, pero nunca pensé que lograría todo lo que he logrado. Aún siendo panadero, además de repartir pan, yo entrenaba y nunca perdí la fe. Cuando podía torear un festival, lo hacía, o una novillada, o un tentadero… Pero jamás podía haberme imaginado llegar a donde he llegado, o que iba a tener veinticinco años tan intensos. O que la gente me iba a querer tanto. Claro, yo cuando veía por la tele de pequeño con mi padre al maestro Manzanares, a Dámaso González o a otras figuras de esa época, yo tenía ese hormigueo y esa ilusión de poder estar en todas esas plazas. Al final se cumplió esa ilusión que tenía desde niño. 

P. ¿Tanto sufrimiento puede tener recompensa?

R. Yo me siento recompensado. En el toreo es cierto que hay toreros con grandes cualidades que no tienen una recompensa y se quedan en el camino desgraciadamente. Pero yo desde luego me siento un privilegiado porque he sido de los que han conseguido llegar a su meta, y eso para mi es un regalo de Dios. He tenido mucha suerte de que toda esa lucha y ese esfuerzo pues hayan tenido su recompensa. El sufrimiento forma parte de la gloria, y esa frase viene de cuando salí del hospital en Zaragoza. Siempre decía que si estaba sufriendo en ese momento es porque Dios me daría la gloria, y así ha sido. Yo he sentido mucha más gloria que dolor. El mundo del toro me ha dado más de lo que yo he dado y me siento enormemente agradecido. 

  • Imagen de portada de la entrevista en directo, vía: PLAZA 1

Un comentario en «Juan José Padilla: «Nací torero y moriré torero»»
  1. Ese cuento de que nació torero y orira torero, es una frase de cajón, para ser torero tuvo que aprender a serlo, y no podrá morir torero porque ya se cortó la coleta. Esa frases ridículas con las que salen algunos dan es vergüenza.

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