• Columna vía: DAVID BUSTOS

Son días jodidos para todos. Días en los que cuesta buscar una motivación que rompa la rutina –y la monotonía– de este maldito confinamiento. Piensas tantas cosas, sueñas con tantos planes… Que las cruces en el día a día de nuestros calendarios ya no se hacen con bolígrafo, se hacen con el alma en la mano. Y alguna que otra lágrima de superación. Cuesta, cuesta mucho levantarse y saber que esa persona a la que tanto quieres ver, no está a tu lado. Que aún quedan días de espera, días de sonreír pensando en ese ansiado reencuentro. En ese abrazo rodeado de miradas entre la fatiga de las prisas. La tardanza que tanto caracteriza a la gente ahora es lo de menos. La vida nos ha hecho ver el tiempo de otra manera. El Covid-19 no ha cambiado la hora, pero sí nuestros días. Nuestra forma de ver el futuro. Mienten si niegan que no han pensado ya en ese primer día de volver a respirar libertad. No se avergüencen. Hacen bien. 

Pienso en qué estaría haciendo hoy si todo fuera normal, y nada de esto hubiera pasado, y la verdad es que no sé qué pensar. No sé qué decir. No quiero pensar en ello. Prefiero mirar hacia adelante. Vencer al miedo y derrotar a la incertidumbre. Sonreír en vez de llorar, y saber que llegará. Llegará ese día tan «masticado» en nuestros pensamientos. Arrancará el paseíllo y todos aplaudiremos desde el tendido, igual que hacemos desde hace ya siete días desde nuestras ventanas. Hoy a los héroes de bata blanca. En la plaza, a los héroes vestidos de luces. La heroicidad no solo se ve en Netflix. La heroicidad existe y tiene fieles admiradores. El orgullo hacia ellos nos une a todos. La fuerza de un aplauso solidario, merecido y reconfortante. Hay momentos de soledad en los que la cabeza te hace venirte abajo, y el corazón contraataca para devolverte hacia arriba. Hacia lo más alto. Hacia la ilusión y hacia la fuerza por seguir luchando. Día a día. Reto a reto. El sentimiento, al final, siempre puede al pensamiento. En un momento tan complejo como este, cuando la mente lo tiene tan fácil para «estropearte» el día con un bombardeo de ideas negativas y nada «amigables» con tu bienestar, es cuando tu corazón hace que sientas más cerca a esas personas que tanto quieres, amas y deseas. Hoy te siento más cerca que nunca. En mi corazón. En cada bombardeo de sangre. Otro día superado. Ya van siete.

  • Imagen de portada, vía: ARRIBES TAURINAS

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